Testimonio desde detención: la bala sigue en su cuerpo
Wilber Rafael Garcés Pérez habló por primera vez desde el South Texas ICE Processing Center, en Pearsall, a través de una llamada telefónica difundida en una rueda de prensa por su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, según informó Univisión. El venezolano aseguró que los médicos que lo atendieron tras el tiroteo decidieron no extraer el proyectil porque se encuentra cerca de la columna vertebral y que, pese a la gravedad del impacto, no recibe la atención adecuada. La agencia AP confirmó que el hombre permanece detenido con la bala todavía en su cuerpo.
Versión de Garcés contradice el relato inicial de las autoridades
El episodio ocurrió en la zona norte de Austin, cerca de U.S. 183 y Anderson Square, cuando Garcés, que trabajaba como repartidor de comida, fue alcanzado por un disparo en el torso y trasladado a un hospital, donde se le reportó en condición grave pero estable. Tras recibir el alta, quedó bajo custodia de las autoridades migratorias y fue llevado al South Texas ICE Processing Center. Desde allí, negó que hubiera existido una persecución a pie antes del disparo, como había señalado de forma preliminar la jefa de la Policía de Austin, Lisa Davis, y sostuvo que en todo momento permaneció dentro de su vehículo. Afirmó además que los agentes no le ordenaron detenerse ni encendieron luces o sirenas antes del choque con su automóvil, lo que plantea una versión claramente distinta de la difundida inicialmente por la Policía de Austin.
Relato del choque y del disparo: sin claridad sobre el uso de la fuerza
Según la narración de Garcés, el vehículo en el que se desplazaba fue impactado de forma lateral por los agentes y, ante el golpe, decidió hacer una vuelta en U para encontrar un lugar donde estacionarse. Fue en ese momento, siempre de acuerdo con su testimonio, cuando recibió el disparo que terminó incrustado cerca de su columna. Dijo no saber cuántas veces disparó el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), solo que sintió el impacto de una bala. El hecho de que siga con el proyectil en el cuerpo mientras se encuentra detenido en un centro migratorio, y no en una unidad hospitalaria, abre un serio cuestionamiento sobre los protocolos de uso de la fuerza y de atención médica en este tipo de operativos.
Quejas por el trato en el South Texas ICE Processing Center
El venezolano también denunció las condiciones de su primera noche en el South Texas ICE Processing Center. Sostuvo que pidió asistencia médica al llegar, pero que inicialmente solo le ofrecieron agua y que aproximadamente una hora después fue revisado por una enfermera. De acuerdo con su testimonio, esta le entregó una pastilla y no recibió más atención, pese a presentar un impacto de bala en el torso. Añadió que tuvo que dormir en el piso y en un área fría, lo que refuerza sus señalamientos de trato inadecuado en las instalaciones migratorias.
Silencios oficiales y exigencia de claridad
Hasta ahora, los datos disponibles proceden del relato del propio Garcés, de las referencias a las declaraciones iniciales de la jefa de la Policía de Austin y de las confirmaciones puntuales de Univisión y AP sobre su situación médica y migratoria. No se conocen detalles exhaustivos sobre el operativo que derivó en el disparo ni sobre eventuales investigaciones internas en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) o en la Policía de Austin. El caso, que involucra a un trabajador migrante venezolano herido y aún con la bala en el cuerpo mientras permanece bajo custodia, presiona a las instituciones implicadas a proporcionar una explicación detallada de los hechos y a definir los próximos pasos en la atención médica y en la revisión del procedimiento que terminó en el uso letal de la fuerza.