Un examen masivo, resultados atípicos y reputación en riesgo
La Universidad Nacional Autónoma de México enfrenta una de sus mayores crisis recientes: unos exámenes en línea, realizados a distancia, arrojaron calificaciones tan extraordinarias que las autoridades detuvieron el proceso para investigar si se incurrió en trampas asistidas por inteligencia artificial. La magnitud del problema es inédita: un universo de 158 000 aspirantes y solo 22 000 lugares disponibles colocan bajo presión al sistema de admisión y a la imagen de la que es la mayor universidad pública de México y América Latina. Especialistas como Juan Manuel Flores Ayala, experto en monitoreo y evaluación educativa, advierten que la resolución sentará precedentes jurídicos, tecnológicos y pedagógicos, y subrayan que la institución está obligada a ofrecer certeza tanto a quienes aprobaron como a quienes quedaron fuera.
La disyuntiva: repetir el examen o validar calificaciones
La comisión de 16 expertos debe resolver un dilema de alto costo político y académico: si se opta por repetir la prueba, miles de aspirantes que ya obtuvieron plaza deberán someterse de nuevo a un proceso que define su futuro, con el semestre a punto de comenzar. Si se validan los resultados, la Universidad Nacional Autónoma de México tendrá que explicar con precisión qué falló, cómo se detectará el fraude y qué ocurrirá con los casos irregulares. Para Flores Ayala, la repetición del examen —aunque abra la puerta a reclamos y litigios— podría reforzar la credibilidad institucional. En cambio, una validación sin un diagnóstico claro dejaría instalada la sospecha de que algunos lugares se obtuvieron mediante prácticas deshonestas facilitadas por herramientas de inteligencia artificial.
Un sistema de vigilancia bajo la lupa
La fragilidad del modelo de supervisión implementado por la Universidad Nacional Autónoma de México está en el centro del debate. Para esta prueba se utilizó un solo dispositivo por aspirante, controlado mediante un sistema de monitoreo basado en inteligencia artificial y con una persona supervisando a distancia por cada 150 estudiantes. Aún no se ha esclarecido si el fallo provino del software de vigilancia, de una eventual filtración de reactivos o de la capacidad de algunos aspirantes para burlar los filtros. En contraste, la Universidad Autónoma Metropolitana, donde labora el académico Daniel Hernández Gutiérrez, ha implementado desde 2020 exámenes de acceso en línea con un “doble candado”: el aspirante usa una computadora con software de control y un segundo dispositivo para una videollamada simultánea. Según Hernández Gutiérrez, esa combinación reduce la dependencia en una sola herramienta y ha evitado incrementos notables en los intentos de copia, aunque reconoce que ningún sistema es infalible frente a la innovación tecnológica.
Barreras tecnológicas, brecha digital y 2 % de exámenes cancelados
La propia Universidad Nacional Autónoma de México tiene antecedentes de instrumentos en línea más acotados, como el Ticómetro, un examen diagnóstico de habilidades digitales aplicado a unos 35 000 alumnos. De acuerdo con la exresponsable del área, Marina Kriscautzky, el traslado de esa prueba al entorno doméstico durante la pandemia no alteró la distribución de calificaciones, pero sí expuso la desigualdad en infraestructura tecnológica: ruido, falta de espacios adecuados y conexiones deficientes en colonias populares dificultan cumplir con los requisitos de los sistemas de control. En el proceso actual, la Universidad Nacional Autónoma de México ha cancelado alrededor de un 2 % de los exámenes por “conductas contrarias a lo establecido en la convocatoria”, sin detallar si esos casos están vinculados a posibles trampas con inteligencia artificial. Esa opacidad alimenta la desconfianza entre aspirantes rechazados, algunos de los cuales han realizado protestas en la Torre de Rectoría para exigir transparencia y una solución que no castigue a quienes estudiaron sin recurrir a apoyos ilícitos.
Presencialidad, retraso del semestre y el futuro de las admisiones digitales
Entre las alternativas que barajan los especialistas está regresar, al menos de forma transitoria, a exámenes presenciales en papel, con vigilancia tradicional, o combinar modalidades reforzadas de supervisión digital. Voces como la de Hernández Gutiérrez insisten en que, si la Universidad Nacional Autónoma de México no puede discernir con claridad qué exámenes fueron contaminados, la única salida justa sería repetir la evaluación y rediseñar el modelo, abandonando el esquema actual de aplicación remota. Aunque el calendario académico se ve amenazado, los expertos recuerdan que la institución ya ha aplazado el inicio de cursos por huelgas y por la pandemia de covid-19, y sostienen que un eventual retraso sería un costo asumible frente a la prioridad de proteger el prestigio de la casa de estudios. La resolución de la comisión de 16 expertos no solo definirá el ingreso de miles de jóvenes en 2026, sino que marcará el rumbo de las admisiones universitarias en la era de la inteligencia artificial en todo el sistema de educación superior mexicano.