Miércoles 4 Noviembre 2026
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Internacional: Trump quiere rebautizar el estrecho de Ormuz como 'estrecho Trump' y provoca la ira de Irán

Donald Trump volvió a sacudir la agenda internacional al proponer en Truth Social rebautizar el estratégico estrecho de Ormuz como estrecho Trump, mientras Irán insiste en que el paso marítimo continúa cerrado y recuerda que controla más del 50 % de la costa del golfo Pérsico, cuya distancia a Washington ronda las 7.000 millas, según sus propias autoridades.

Donald Trump agudiza la tensión con Irán al sugerir rebautizar el estrecho de Ormuz con su propio nombre
Donald Trump sugirió en Truth Social cambiar el nombre del estrecho de Ormuz a 'estrecho Trump', gesto simbólico que choca con la posición de Irán, cuyo Consejo Supremo de Seguridad Nacional reivindica la gestión del paso marítimo y critica las pretensiones de Washington en el golfo Pérsico. (Foto: La Jornada Net)
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Una propuesta personalista sobre una vía marítima estratégica

El presidente de EE.UU., Donald Trump, preguntó este miércoles en la red social Truth Social si, ahora que el estrecho de Ormuz estaría “bajo control de EE.UU.”, debería cambiarse su nombre por el de “estrecho Trump”. A su juicio, ese rebautizo “sería ‘más caliente’ que nunca”, del mismo modo que, según él, lo sería Estados Unidos. La afirmación sobre el supuesto control estadounidense del paso no viene acompañada de datos ni detalles operativos y, por tanto, queda limitada a lo expresado por el propio mandatario en su publicación.

Respuesta iraní: orden posestadounidense en el golfo Pérsico

Desde Teherán, la réplica no se hizo esperar. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ironizó en redes sociales sobre el deseo de Estados Unidos de adueñarse del estrecho de Ormuz “pese a la distancia y a su incapacidad de controlarlo”. Según Rezaei, “la brecha entre la incapacidad de Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz y su pretensión de poseerlo es mayor que la distancia de 7.000 millas entre Washington y el propio estrecho”, para luego dar la bienvenida a lo que llamó un “orden posestadounidense en el golfo Pérsico” y remarcar que “algunos sueños están demasiado lejos de la realidad”.

Irán reivindica control costero y mantiene el cierre del paso

Las autoridades iraníes reiteraron que el estrecho de Ormuz “sigue cerrado”, pese a las afirmaciones de representantes de Washington, y advirtieron que no se reabrirá hasta que Estados Unidos “corrija su comportamiento”, sin detallar públicamente qué cambios concretos exigirían. De acuerdo con la República Islámica, más del 50 % de la costa del golfo Pérsico pertenece a Irán, lo que, en su visión, legitima que gestione el paso marítimo y defina las condiciones de navegación. Teherán ha insistido también en su disposición a poner fin a la guerra en la región y en su oposición frontal a los “belicistas”, fórmula con la que alude a actores que, según su interpretación, empujan a un escenario de confrontación prolongada.

Un patrón de rebautizos geográficos en la agenda de Trump

La idea de convertir el estrecho de Ormuz en “estrecho Trump” se inscribe en una serie de decisiones simbólicas previas. El propio presidente firmó una orden ejecutiva para renombrar oficialmente el lago Ontario como “lago América” en Estados Unidos, trasladando ese nombre a la documentación gubernamental. Además, en 2025 ordenó que la Administración utilizara la denominación “golfo de América” para referirse al golfo de México en el ámbito interno. Estos cambios, de alcance fundamentalmente político y discursivo, no alteran la nomenclatura reconocida internacionalmente, pero sí muestran una estrategia comunicacional basada en apropiarse de referentes geográficos clave y asociarlos al relato nacionalista que impulsa el actual inquilino de la Casa Blanca.

Implicaciones para la seguridad energética y la narrativa global

Aunque la propuesta de rebautizar el estrecho de Ormuz no tiene efectos legales inmediatos fuera del marco interno estadounidense, su valor simbólico es significativo en una zona crucial para el tránsito mundial de hidrocarburos. La insistencia de Irán en que el estrecho continúa cerrado y bajo su gestión directa, junto con la afirmación de Washington de tenerlo “bajo control”, ilustra una pugna narrativa que se superpone a la disputa geopolítica. En la práctica, el futuro de la seguridad marítima y del suministro energético en el golfo Pérsico dependerá menos de nombres y más de si ambas partes son capaces de pasar de los gestos retóricos a mecanismos verificables de desescalada y coordinación en la región.