Miércoles 23 Septiembre 2026
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Estados Unidos: Trump amenaza con destruir la montaña Pickaxe en Irán y eleva el pulso nuclear

Donald Trump volvió a escalar el enfrentamiento con Irán al advertir desde Nueva York que ordenará un ataque inmediato contra la montaña Pickaxe si los servicios de inteligencia de Estados Unidos detectan actividad sospechosa en ese complejo subterráneo, situado cerca de Natanz, mientras la Guardia Revolucionaria de Irán promete responder ante cualquier agresión.

Vista de la montaña Pickaxe en Irán, objetivo de la amenaza de ataque anunciada por Donald Trump.
La montaña Pickaxe, ubicada cerca del complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz en Irán, ha sido señalada por Donald Trump como posible objetivo militar inmediato si la inteligencia de Estados Unidos detecta actividad sospechosa, aumentando la tensión en plena Asamblea General de las Naciones Unidas. (Foto: La Jornada Net)
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Un ultimátum nuclear en plena Asamblea General de las Naciones Unidas

La advertencia se produjo durante una reunión en Nueva York con representantes de países de Oriente Medio y miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, celebrada al margen de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En ese foro, el presidente de Estados Unidos afirmó que, aunque actualmente no observan “mucha actividad” en la montaña Pickaxe, está dispuesto a ordenar que “la hagan volar” si se registra cualquier movimiento considerado sospechoso. La declaración refuerza la línea dura de la Casa Blanca frente al programa nuclear iraní y deja en segundo plano los canales diplomáticos abiertos de manera paralela.

Diplomacia condicionada: la oferta de acuerdo bajo amenaza

Mientras multiplicaba las advertencias públicas, Trump confirmó que sus asesores Steve Witkoff y Jared Kushner se reunieron recientemente con representantes iraníes, un encuentro que calificó de “muy productivo” y del que anticipó una nueva ronda de conversaciones “muy pronto”. El mandatario presentó el escenario como una disyuntiva extrema para Teherán: Irán tendría, según sus palabras, “dos alternativas”: una opción “muy mala” o un acuerdo que “podría suponer algo grandioso para el país”. Este enfoque de “acuerdo o choque” quedó plasmado en otro mensaje dirigido a los líderes del Golfo, al afirmar que “o llegamos a un acuerdo o todo terminará muy, muy rápido; se acabará tan rápido que te dará vueltas la cabeza”, lo que convierte la negociación en un proceso fuertemente condicionado por la amenaza de uso de la fuerza.

La Guardia Revolucionaria de Irán promete responder y acusa a Washington de propaganda

La reacción desde Teherán fue inmediata. El portavoz de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hossein Mohebbi, aseguró que el país responderá con firmeza ante cualquier ataque estadounidense contra la montaña Pickaxe o contra cualquier otro punto del territorio iraní, aunque se negó a detallar la naturaleza de esa respuesta alegando que se trata de “secretos militares”. De forma coordinada, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Irán y el Cuartel General Central de Khatam Al Anbiya difundieron un comunicado conjunto en el que califican las nuevas amenazas de Washington como una herramienta de “propaganda interna” que demostraría, a su juicio, el “estancamiento estratégico” de la Casa Blanca. La combinación de advertencias cruzadas aumenta el riesgo de error de cálculo en una zona ya marcada por tensiones crónicas.

Montaña Pickaxe: punto ciego para el Organismo Internacional de Energía Atómica

La montaña Pickaxe, ubicada en las cercanías del complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz, es desde hace tiempo un objetivo prioritario para la inteligencia estadounidense, que sospecha que podría albergar infraestructura clave ligada al programa nuclear iraní. El 10 de septiembre de 2026, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, indicó que existen “indicios” de trabajos de construcción alrededor de la zona, aunque subrayó que el organismo no cuenta con información concreta sobre la naturaleza de esas obras. Pese a esa prudencia técnica, Trump ya había lanzado amenazas públicas de destruir la instalación en julio y a principios de septiembre, de modo que la advertencia actual no es un gesto aislado, sino la continuidad de una postura de máxima presión que se apoya más en consideraciones geopolíticas que en verificaciones concluyentes del organismo de control.

Escalada calculada y margen real para una salida negociada

La combinación de contactos discretos liderados por Steve Witkoff y Jared Kushner con un lenguaje abiertamente beligerante en escenarios multilaterales ilustra la estrategia de presión de Washington: presentar la negociación como única vía para evitar una confrontación de alto riesgo. Para Irán, en cambio, admitir públicamente concesiones bajo amenazas directas a la montaña Pickaxe y a otros objetivos estratégicos supondría un coste político interno significativo. En este equilibrio precario, el papel del Organismo Internacional de Energía Atómica y de las potencias presentes en la Asamblea General de las Naciones Unidas será clave para sostener inspecciones, moderar discursos y mantener abierto el espacio para un acuerdo que reduzca el peligro de una acción militar que podría tener consecuencias imprevisibles para toda la región del Golfo.