La caída y los primeros auxilios frustrados
Según el relato de sus cinco acompañantes y del guía local, el sábado hacia las 06:30 (hora local) Marins resbaló en un tramo estrecho junto al cráter y se precipitó más de 300 metros. Minutos después, drones y excursionistas que pasaban por la zona la filmaron sentada, visiblemente angustiada pero con vida, lo que reavivó la esperanza de un rescate rápido. Los equipos de emergencia incluso escucharon sus gritos de auxilio esa misma mañana.
Sin embargo, el terreno escarpado, la niebla densa y la falta de cuerdas lo suficientemente largas impidieron a los rescatistas llegar hasta ella ese primer día. Las autoridades del parque admitieron que las condiciones meteorológicas también complicaron el uso de drones térmicos.
Una búsqueda marcada por la adversidad
El domingo los rescatistas descendieron hasta el punto donde creían que se encontraba, pero no la localizaron y ella tampoco respondió a los llamados. El dron la captó nuevamente el lunes, más abajo en el barranco, lo que sugería que había rodado o intentado moverse para buscar ayuda. No obstante, las labores se suspendieron otra vez por mal clima.
Finalmente, el martes, un equipo de 48 profesionales—entre bomberos, guardaparques, personal militar y voluntarios—consiguió descender 600 metros con un sistema de cuerdas improvisado y halló su cuerpo sin vida. El operativo se llevó a cabo bajo la supervisión de funcionarios del gobierno indonesio y de la Embajada de Brasil en Yakarta.
Dolor familiar y reclamo de justicia
La familia de Juliana anunció el desenlace en un comunicado difundido en redes sociales:
“Con enorme tristeza informamos que Juliana no sobrevivió. Agradecemos todas las oraciones, mensajes de cariño y apoyo que hemos recibido”.
Poco después, añadieron que buscarán acciones legales al considerar que hubo “negligencia” en el rescate, señalando la demora y la falta de equipos adecuados.
Reacciones e indignación en Brasil
El caso generó una ola de indignación en las redes sociales brasileñas. Personas influyentes como Felipe Neto y la actriz Tatá Werneck calificaron la respuesta de “tardía” y criticaron que se permita el uso de rutas consideradas peligrosas sin contar con infraestructura para rescates de alta montaña. Un internauta resumió el sentir general:
“Juliana estaba viva, a menos de 400 metros de distancia. La falta de movilización inmediata fue decisiva”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil expresó sus condolencias y aseguró que su embajada “movilizó a las autoridades locales al más alto nivel” desde la noche del viernes (hora de Brasil) para agilizar las labores de búsqueda.
Debate sobre la seguridad en el monte Rinjani
Especialistas en montañismo consultados por BBC Indonesia coincidieron en que, aunque el mal tiempo complicó la operación, la carencia de cuerdas de 500 y 600 metros no debió ocurrir, pues son esenciales en un macizo tan accidentado. “Esto debe cambiar—advirtió Mustaal, guía con 25 años de experiencia en Rinjani—. Todo equipo de rescate debería contar con cuerdas de esa longitud in situ”.
Próximos pasos
Las autoridades indonesias han abierto una investigación interna para determinar las causas de la caída y evaluar la respuesta del parque nacional. Mientras tanto, el cuerpo de Juliana Marins será repatriado a Brasil en los próximos días, donde su familia y amigos exigen que su muerte impulse mejoras definitivas en los protocolos de rescate y en la señalización de rutas de alta dificultad en el monte Rinjani.