Un complejo emblemático convertido en ruinas
Ciudad Chávez fue presentada durante años como vitrina de la política habitacional del gobierno bolivariano. Integrada por 196 edificios de cuatro plantas y unas 3.200 viviendas, se levantó en Playa Grande, en el oeste de La Guaira, como parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela, lanzada en 2011 con la promesa de construir millones de hogares para los sectores más vulnerables. El proyecto se ejecutó con tecnología turca y bajo responsabilidad de la constructora turca Summa, en el marco de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales de Caraballeda. En una visita en agosto de 2012, Hugo Chávez celebró en cadena nacional que los 196 bloques representaban la revolución bolivariana y habló de "apartamentos y viviendas de calidad, además subsidiadas". Tras su muerte en marzo de 2013, su sucesor, Nicolás Maduro, inauguró parte del complejo, donde familias como la de Karolyn Sánchez recibieron sus llaves en 2013. Hoy, buena parte de esas torres están inclinadas, fracturadas o reducidas a montones de acero doblado, drywall y escombros.
Vidas marcadas por tres desastres y un derrumbe anunciado
La historia de Karolyn Sánchez sintetiza el costo humano de las fallas que denuncian los residentes. A sus 37 años, ha perdido su hogar tres veces en La Guaira por desastres naturales: primero en el deslave de Vargas de 1999, que dejó miles de muertos; luego en 2005, cuando las lluvias e inundaciones la obligaron a vivir cinco años en un refugio en Camuri Chico; y ahora, con el colapso parcial del edificio donde ocupaba un apartamento de una habitación en Ciudad Chávez, asignado en 2013. En el bloque inclinado donde vivía, ella asegura que "murieron siete personas". Residentes relatan que fueron familiares y vecinos quienes pasaron "horas y días" rescatando sobrevivientes entre los restos de las plantas bajas, que en muchos casos parecieron desaparecer bajo el peso de los pisos superiores. Mientras Karolyn trepa ventanas y escaleras torcidas para recuperar bombonas de gas y ropa, la escena de paredes rasgadas y pisos desnivelados contrasta con la promesa oficial de un urbanismo seguro y definitivo para quienes ya habían sufrido el desastre.
Materiales livianos, tanques pesados y estructuras sobrecargadas
Tras los terremotos, la calidad constructiva de Ciudad Chávez quedó en el centro del debate. Karolyn afirma que "el material no era acorde" y que "esa vaina no era fuerte para sostener tanto peso". Desde los escombros se observa una combinación de acero retorcido, fragmentos de madera, plástico y abundante drywall o cartón yeso, además de lo que vecinos describen como fibra de vidrio. "Eso estaba en el aire. Eran de cartón", denuncia la mujer al señalar restos de tabiquería liviana que se usó en interiores. A esa ligereza se sumaron decisiones cotidianas forzadas por los servicios deficientes: ante los cortes de agua recurrentes, múltiples edificios alojaban grandes tanques en las azoteas o terrazas, mientras que muchas familias recubrieron sus viviendas con cerámica, ladrillos o bloques que añadieron toneladas extra. Enyerber Pernalete, de 44 años, que vivía con su esposa y tres hijos en la planta baja de la torre I-10, asegura que el revestimiento de bloques que instaló para evitar roedores "ayudó a sostener el diseño tan débil del edificio" y sostiene que sin ese refuerzo "esos cuatro pisos se habrían caído completos" sobre su hogar.
El choque entre la defensa oficial y las denuncias vecinales
Mientras cientos de familias de Ciudad Chávez han sido reubicadas en refugios y muchas prefieren dormir en carpas frente a sus edificios, la versión oficial se distancia de las críticas de los residentes. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha rechazado que el colapso de numerosos bloques de la Gran Misión Vivienda Venezuela responda a fallas estructurales generalizadas y atribuye los daños principalmente a la fuerza de los terremotos. Según sus declaraciones, el "80% de los edificios que colapsaron" en el país serían de desarrollos privados. Sin embargo, en La Guaira, vecinos del urbanismo Hugo Chávez insisten en que las estructuras "no eran lo suficientemente sólidas" y recuerdan que muchos bloques se inclinaron sobre plantas bajas que parecieron desintegrarse. El Ministerio del Poder Popular para Hábitat y Vivienda de Venezuela, responsable de la misión, no respondió a las consultas de BBC Mundo al momento de publicación. A su vez, la constructora turca Summa argumenta que cumplió con las normativas vigentes, que el proyecto fue aprobado y supervisado por las autoridades venezolanas y que la magnitud del sismo habría superado lo previsto en el código sísmico venezolano de 2001, año en que comenzó la construcción, deslindándose del mantenimiento y de las modificaciones posteriores realizadas por los propietarios.
Saques, duelo y un futuro incierto para miles de familias
Más allá de las cifras nacionales —más de 800 edificios afectados, casi 200 colapsados totalmente, una cifra de muertos cercana a los 4.000 y decenas de miles de desaparecidos—, el drama en Ciudad Chávez se mide en nombres propios. Vecinos como Jhaymar Cantillos, de 30 años, enumeran a amigos, bebés y comerciantes locales fallecidos entre los escombros y recuerdan que "hubo muchos muertos en planta baja" que quedaron aplastados. La joven, madre de tres hijos de 8, 10 y 11 años, relata cómo su torre "subió y bajó" durante el sismo antes de que una reja fracturara la pierna de su esposo. Cuando pudo regresar dos días después, encontró su apartamento saqueado: "se llevaron todo". Casos similares se repiten en el conjunto, donde residentes hablan de robos en medio del caos. Quince años después del lanzamiento de la Gran Misión Vivienda Venezuela, que el gobierno de Delcy Rodríguez asegura haber materializado en más de 5 millones de viviendas entregadas, la imagen de las torres inclinadas de Ciudad Chávez y de familias que rehúyen volver a vivir en edificios en La Guaira cuestiona la promesa de "viviendas de calidad" para quienes, como Karolyn, han perdido ya tres veces el lugar al que llamar hogar.