El intercambio de cohetes entre el ejército israelí y los militantes palestinos continuó durante la noche del viernes al sábado provocando la muerte de al menos 10 personas, 8 de ellas niños, que pasaban la noche en un campo de refugiados en Gaza.
Según Hamás, el grupo militante islamista que controla Gaza, 145 palestinos, incluyendo 41 niños, han muerto desde que comenzó esta escalada del conflicto con Israel el lunes pasado.
Por su parte, Israel dice que 10 de sus ciudadanos han muerto desde el lunes.
Además, el Ejército de Israel confirmó el disparo de varios misiles contra una torre en Gaza que alberga las oficinas de los medios de comunicación Al Jazeera y Associated Press.
Israel dijo en un comunicado en Twitter que el edificio había albergado "militares activos" pertenecientes a Hamás y que las milicias estaban usando a los ocupantes como "escudos humanos".
El edificio, que también contenía otras oficinas y apartamentos, fue evacuado antes del ataque, después de que las autoridades israelíes les dieran a sus ocupantes una advertencia una hora antes para abandonar las instalaciones.
La ofensiva desplegada, no ha incluido de momento la entrada de tropas en Gaza, una medida que supondría una escalada inédita desde la guerra de 2014.
Muchos habitantes de la Franja de Gaza que viven cerca de la frontera comenzaron a huir de sus casas por temor a una incursión terrestre de tropas israelíes.
La violencia también se extendió al territorio palestino de Cisjordania, en el que al menos diez personas murieron en enfrentamientos con las fuerzas israelíes, que respondieron con balas de goma y fuego real al lanzamiento de bombas de gasolina.
Inicio del reciente conflicto
Los ataques en Gaza se desataron el lunes, con militantes palestinos lanzando misiles contra Israel y el Ejército israelí manteniendo un aluvión de bombardeos aéreos.
Hamás había amenazado con atacar Israel, luego de que más de 300 palestinos resultaron heridos en enfrentamientos con la policía israelí en la Explanada de las Mezquitas, donde se encuentra la de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.
A su vez, esos incidentes se produjeron tras las disputas y los choques por los planes para desalojar a algunas familias palestinas de sus casas en el barrio de Sheij Jarrah.
Un grupo de colonos judíos reclama algunas de sus tierras y propiedades en los tribunales israelíes, de ahí la amenaza de desahucio sobre las familias palestinas en Sheij Jarrah, "uno de los principales barrios palestinos de Jerusalén Este, donde los palestinos se han quejado en los últimos años del creciente número de colonos judíos que llegan", explica Mohamed Yehia, editor del servicio árabe de la BBC.
Así, en los últimos años, el gobierno israelí y los grupos de colonos han trabajado para asentar a judíos en áreas palestinas cerca de la ciudad vieja.
Por su parte, los palestinos reclaman Jerusalén Este como la futura capital de su añorado Estado independiente.
A medida que los enfrentamientos se intensificaron, en Israel también se produjeron graves incidentes de quemas de negocios y linchamientos en ciudades de población árabe y judía, lo que llevó al presidente del país a advertir de una "guerra civil".