Miércoles 4 Noviembre 2026
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Reino Unido: Líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte declaran que el tiempo de Westminster se agota

55 % frente a 45 % fue el resultado del referéndum escocés de 2014 que mantuvo a Escocia en el Reino Unido, pero este lunes, en la Bahía de Cardiff, los líderes de Plaid Cymru, Sinn Féin y el SNP proclamaron que “el tiempo de Westminster está llegando a su fin” y firmaron un memorando que exige respetar el derecho de Escocia, Gales e Irlanda del Norte a decidir su independencia.

Líderes nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte reunidos en Cardiff para reclamar autodeterminación.
Michelle O'Neill, Mary Lou McDonald, Rhun ap Iorwerth y John Swinney se sentaron en una mesa en la Bahía de Cardiff para anunciar un memorando de entendimiento entre Sinn Féin, Plaid Cymru y el SNP que reclama el derecho de sus naciones a decidir si siguen en el Reino Unido. (Foto: Getty Images)
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Un frente nacionalista inédito en las tres naciones

Por primera vez desde que se instauró la descentralización política, Gales, Escocia e Irlanda del Norte están gobernadas por primeros ministros partidarios de la independencia y alineados en un mismo mensaje. Michelle O'Neill, Rhun ap Iorwerth y John Swinney, acompañados por la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, presentaron en Cardiff un memorando de entendimiento que afirma que ningún gobierno de Westminster tiene derecho, en sus palabras, a “bloquear la democracia” ni a “socavar el principio de que nuestro pueblo decidirá su propio futuro”. El texto subraya, sin embargo, que cada nación determinará su porvenir “a su manera y a su debido tiempo”, reconociendo que Escocia, Gales e Irlanda del Norte mantienen objetivos y ritmos constitucionales distintos.

Autodeterminación sí, pero sin calendario común

Mientras John Swinney y Michelle O'Neill insistieron en la necesidad de celebrar referendos en Escocia e Irlanda, Rhun ap Iorwerth evitó fijar fechas para Gales y reiteró que Plaid Cymru ya descartó un referéndum de independencia antes de las próximas elecciones al Senedd en 2030. El líder galés defendió que las elecciones de mayo supusieron “un punto de inflexión para Gales” y que existe un reconocimiento creciente de que “el modelo de Westminster ya no funciona”. En su primer mandato al frente del gobierno, Ap Iorwerth apuesta por un “diálogo nacional” y por una comisión nacional encargada de “sentar las bases” de futuros planes de independencia, al tiempo que exige nuevas competencias en ámbitos como policía y justicia juvenil, que el primer ministro británico Andy Burnham ha dicho estar “abierto” a considerar.

La presión política se cruza con la batalla por la financiación

El memorando se presenta también como una herramienta para coordinar posiciones en materias prácticas como energía, economía y relación con Europa, pero el telón de fondo es el eterno debate sobre la financiación de las naciones con autogobierno. Los ministros galeses llevan años denunciando que la fórmula de financiación de Barnett perjudica a Gales, mientras diversos análisis sostienen que Escocia se beneficia de ese mismo sistema. Antes de llegar a Downing Street, Andy Burnham se mostró partidario de revisar el modelo, pero en su última visita a Gales redujo expectativas y evitó compromisos claros. Los tres líderes nacionalistas sostienen que el cambio político “se está produciendo en todas estas islas” y que sus gobiernos deben estar preparados para una eventual reforma constitucional.

Resistencias en Londres y acusaciones de “desmembrar” el país

La reacción desde Londres y desde la oposición unionista en Gales e Irlanda del Norte ha sido inmediata. El gobierno británico aseguró que el primer ministro está “comprometido con impulsar el cambio en las cuatro naciones del Reino Unido y cree firmemente en la unión”, cerrando filas en defensa de Westminster. El Partido Laborista calificó la estrategia de Plaid Cymru de intento de “desmembrar Gran Bretaña”, mientras el líder de los conservadores galeses, Darren Millar, acusó a Ap Iorwerth de “obsesionarse con la independencia” en lugar de priorizar la crisis del Servicio Nacional de Salud galés y los problemas educativos. Desde Reform UK Wales, la foto conjunta con Sinn Féin y el SNP fue presentada como prueba de la “verdadera naturaleza” separatista de Plaid Cymru.

Escocia y el precedente del referéndum de 2014

En Westminster, el eco del referéndum escocés de 2014 reapareció días antes de la cumbre nacionalista. Durante la sesión de preguntas al primer ministro, Andy Burnham sugirió que podría contemplarse una nueva consulta en Escocia si hubiera, según dijo, un “claro consenso” a favor de votar, comparando ese umbral con lo previsto en el Acuerdo de Viernes Santo para un referéndum de frontera en Irlanda del Norte. Aunque Burnham matizó después que otro plebiscito seguía “fuera de los límites”, John Swinney celebró el cambio de tono como signo de que Londres ya no puede ignorar indefinidamente las demandas de autodeterminación. El referéndum de 2014, que terminó con un 55 % a favor de permanecer en el Reino Unido frente a un 45 % por la independencia, es visto por el SNP como un mandato superado por el Brexit y por la nueva realidad política, argumento que ahora se refuerza con la alianza simbólica sellada en Cardiff.

Irlanda del Norte entre dos proyectos de país

En Irlanda del Norte, el equilibrio institucional añade otra capa de complejidad. La arquitectura de poder compartido otorga a la primera ministra y a la viceprimera ministra, en este caso Michelle O'Neill y Emma Little-Pengelly del Partido Unionista Democrático, los mismos poderes y responsabilidades. La asistencia de O'Neill a las conversaciones en Gales fue criticada por Little-Pengelly, que ve en el memorando un paso más hacia un referéndum de unidad irlandesa. Tanto O'Neill como Mary Lou McDonald insisten en que el futuro de la isla corresponde exclusivamente al electorado irlandés, y presentan la elección de tres primeros ministros nacionalistas en estas islas como una señal de que Westminster “no está trabajando para la gente del Norte, Escocia o Gales”. Mientras el gobierno británico intenta mantener la cohesión de la unión, el encuentro de Cardiff marca un punto de inflexión político cuyo desenlace dependerá de las próximas elecciones, de la evolución económica y de la capacidad de Londres para responder a las exigencias de mayor autogobierno sin precipitar una ruptura formal del Reino Unido.