Una red criminal escandinava bajo la lupa de Washington y Londres
El 13 de marzo de 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra la Red Foxtrot y su supuesto líder, Rawa Majid, como parte de la campaña de “máxima presión” de Donald Trump contra el gobierno iraní. En ese comunicado, las autoridades estadounidenses aseguraron que Foxtrot y Majid “cooperan con el Ministerio de Inteligencia de Irán”. Un mes después, el Gobierno del Reino Unido impuso sus propias sanciones a la banda y a su jefe, atribuyéndoles un papel en ataques contra objetivos en Europa y considerándolos parte de la amenaza interna vinculada al gobierno iraní. La agencia Europol llegó a calificar el modelo de la organización como “violencia como servicio”, al describir su uso sistemático de adolescentes como sicarios contratados para atentados selectivos.
Explosiones en Suecia y presunta conexión con Irán
El nombre de la Red Foxtrot se hizo conocido en Suecia en 2023, cuando una explosión en Uppsala, audible hasta a 20 km y que dañó cinco casas, dejó muerta a una joven que, según la policía, probablemente ni siquiera era el objetivo del ataque. Ese mismo año se registró una serie de tiroteos y enfrentamientos armados en las afueras de Estocolmo, con varias víctimas mortales, muchas de ellas adolescentes, hechos por los que se vinculó a las bandas Foxtrot y Rumba. En enero de 2024, un empleado de la embajada israelí en Estocolmo halló un artefacto presuntamente explosivo dentro del recinto; la Policía Nacional Sueca lo retiró y lo detonó de forma controlada, mientras el embajador israelí hablaba de “intento de atentado terrorista”. Medios locales como Dagens Nyheter y Expressen, citando documentos atribuidos al Mossad, sostienen que Majid “trabaja para la República Islámica de Irán” y que sus redes han sido usadas para atacar objetivos israelíes y judíos.
El giro del Servicio de Seguridad sueco y el papel de los servicios secretos
El 30 de mayo de 2024, el Servicio de Seguridad sueco (Säpo) dio una rueda de prensa inusual en la que acusó al gobierno iraní de “llevar a cabo actos ilegales y violentos en Suecia y otros países a través de una red de delincuentes”. Su jefe, Daniel Stenling, declaró que, aunque los blancos principales eran opositores políticos del gobierno iraní, también se incluían “representantes de países como Israel, así como organizaciones e instituciones judías”. El Servicio de Seguridad sueco, que hasta entonces identificaba a China y Rusia como mayores amenazas, incorporó a Irán a esa lista y afirmó haber “impedido la ejecución de varios complots de asesinato específicos vinculados a los servicios de seguridad iraníes y a redes criminales” en Suecia. En paralelo, el Servicio de inteligencia y seguridad neerlandés (AIVD) y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido denunciaron que Irán estaría “contratar a grupos criminales neerlandeses” y “utilizando redes de grupos criminales violentos en un intento de llevar a cabo actos violentos contra opositores políticos”, extendiendo la preocupación a otros países europeos.
Rawa Majid, el “Zorro kurdo” y la guerra de bandas en Suecia
En el centro de estas acusaciones figura Rawa Majid, el llamado “Zorro kurdo”, buscado por Interpol por cargos que incluyen tráfico de drogas, asesinato, complicidad en asesinato y uso de armas. Según el Servicio de Seguridad sueco, Majid dirige la banda Foxtrot de forma remota desde 2018, y gran parte de sus actividades delictivas se habrían producido mientras él ya no estaba en Suecia. La policía sueca le vinculó, entre otros casos, a un cargamento incautado de 800 kg de anfetaminas, cocaína y hachís en 2023. Medios suecos señalan que posee ciudadanía iraquí, turca y sueca, y que Turquía negó su extradición. Dagens Nyheter, citando al Mossad, asegura que “cuando Rawa Majid fue arrestado en Irán, se vio obligado a elegir entre la cárcel y cooperar con la República Islámica”. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, dijo a la agencia SVT que tenía “información no confirmada” sobre esa detención, sin ofrecer más detalles, mientras Expressen afirma que Majid dirige a distancia a sus asociados para actos contra objetivos israelíes y judíos.
Adolescentes en la línea de fuego y un juicio que expone el modelo Foxtrot
El caso de Johannes Natland, el joven noruego que envió a su novia el mensaje “Me voy a embarcar en una misión descabellada…” antes de volar al Reino Unido, ilustra la captación de menores y jóvenes como ejecutores a sueldo. Tras ser detenido en Huddersfield con dos armas de fuego, 19 cartuchos de munición y 2 000 libras esterlinas (unos US$2.680), un tribunal británico lo declaró culpable de conspiración para asesinato por encargo de la Red Foxtrot. De acuerdo con fiscales del Reino Unido, el objetivo del viaje era un “asesinato por encargo”, aunque todavía no se ha aclarado a quién debía atacar. Irán, por su parte, niega de forma tajante todas las acusaciones y las atribuye a “información falsa proporcionada por Israel”. A la espera de nuevos procesos y posibles extradiciones, el caso Foxtrot expone hasta qué punto el entrecruce entre crimen organizado y rivalidades geopolíticas está redefiniendo las amenazas de seguridad en Europa y obligando a los servicios de inteligencia a vigilar no solo a Estados enemigos, sino también a sus presuntas alianzas con redes criminales locales.