Una ventaja ajustada en un proceso opaco
De acuerdo con las mismas fuentes, la costarricense superó por un solo voto a la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, que habría cosechado ocho apoyos, seis rechazos y una abstención. Ambas aspirantes se han separado del resto de candidaturas tras tres rondas, intercambiando primero y segundo lugar de manera constante. No obstante, el propio entorno diplomático recuerda que se trata aún de una fase de tanteo: a juicio de estas fuentes, se trata de “una carrera muy opaca, en la que la información no se anuncia, sino que se va filtrando, conviene no dar nada por definitivo”. El carácter informal de estas consultas obliga a leer los números con cautela, sin asumir compromisos irreversibles por parte de los Estados que integran el Consejo de Seguridad.
Género, región y el peso de Estados Unidos
La elección de la próxima persona titular de la Secretaría General de las Naciones Unidas concentra la atención internacional por dos factores que los diplomáticos consideran clave: en más de 80 años de historia, el cargo nunca ha sido ocupado por una mujer ni por alguien procedente de América Latina. La buena posición de Rebeca Grynspan refuerza ambas demandas, pero no garantiza el desenlace. Richard Gowan, director de asuntos globales del International Crisis Group, valora que la costarricense “está haciendo una buena campaña. Ha trabajado duro y creo que ha convencido a muchos miembros del Consejo de Seguridad de que está cualificada”, aunque advierte de que el respaldo de la administración estadounidense sigue sin definirse públicamente. En paralelo, Carolyn Rodrigues-Birkett, de 53 años, es reconocida por su trayectoria diplomática y su historia de superación, pero enfrenta resistencias internas en la administración estadounidense debido a sus posturas críticas sobre el conflicto en Gaza, un factor que podría erosionar su margen de maniobra en las siguientes votaciones.
Trayectorias y equilibrios de poder en la ONU
A sus 70 años, Rebeca Grynspan llega a esta contienda con un amplio historial en organismos multilaterales. Actualmente se encuentra en excedencia de su puesto como secretaria general de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, tras haber dirigido también la Secretaría General Iberoamericana y ejercido como vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998. Este recorrido, valorado por varios miembros del Consejo, se contrapone con el perfil de Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, identificado como el tercer aspirante con mayor respaldo, pero que no ha logrado traducir su visibilidad inicial en apoyos suficientes durante las rondas de tanteo. La pugna entre estas figuras refleja la tensión entre priorizar experiencia técnica sectorial, liderazgo político o representatividad regional y de género al frente de la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Lo que viene: más rondas y posibles vetos
Las fuentes diplomáticas consultadas anticipan que el Consejo de Seguridad seguirá realizando votaciones informales en las próximas semanas para depurar la lista de nombres. A medida que avance el proceso, los miembros permanentes deberán aclarar si alguno está dispuesto a ejercer su poder de veto, lo que podría reconfigurar de forma abrupta el mapa de apoyos. Mientras tanto, la candidatura de Rebeca Grynspan se consolida como una de las dos favoritas para suceder a António Guterres, aunque sin garantías definitivas. El desenlace no solo definirá el liderazgo de la Secretaría General de las Naciones Unidas, sino que marcará hasta qué punto el sistema multilateral está dispuesto a reflejar en su cúspide las demandas de equidad de género y de participación real de América Latina en la gobernanza global.