Da Silva, un traficante de drogas de la ciudad de Angra dos Reis, fue detenido por los guardias de la prisión de Bangu, en el Estado de Río, cuando ya se disponía a salir por la puerta principal al terminar el horario de visitas. Su plan era dejar a su hija en su lugar dentro del centro penitenciario.
En un vídeo publicado por las autoridades, se ve al interno usando una misteriosa máscara de silicona, una larga peluca negra, gafas y ropa de mujer. Las imágenes muestran cómo se va quitando su elaborado disfraz hasta que se descubre a un hombre con expresión hosca.
Su hija y otras siete personas fueron arrestadas acusadas de ser cómplices del intento de fuga. El preso ha sido trasladado a otra cárcel y se enfrentará a un castigo, según han señalado las autoridades penitenciarias.
Las cárceles de Brasil se han convertido en un gran dolor de cabeza para el presidente Jair Bolsonaro, quien se ha comprometido a tomar medidas enérgicas contra el crimen y la violencia. Más de una docena fueron decapitadas. La población encarcelada de Brasil se ha multiplicado por ocho en tres décadas para hasta alcanzar 750.000 reclusos.
FUENTE: EL PAÍS
