Sábado 3 Octubre 2026
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Estados Unidos: El operativo del ICE que acabó con la vida de Lorenzo Salgado desata críticas por racismo y ausencia de cámaras

A las 6.30 de la mañana del 7 de julio de 2026, una furgoneta con cuatro trabajadores mexicanos terminó convertida en escena de muerte y detención en Houston: el inmigrante Lorenzo Salgado Araujo cayó herido por un disparo de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y murió después, mientras su hermano Víctor era esposado y retenido como testigo clave del operativo.

La abogada Ruby L. Powers representa a uno de los testigos clave en la muerte de Lorenzo Salgado en Houston.
Ruby L. Powers, abogada de inmigración en Houston, relata el testimonio de su cliente y testigo clave, Víctor Salgado, sobre el operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el que murió su hermano, el mexicano Lorenzo Salgado Araujo, el 7 de julio de 2026. (Foto: Antranik Tavitian)
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Persecución sin distintivos y un disparo mortal

Según el relato que Víctor Salgado ha ofrecido a investigadores de los Texas Rangers, de la Fiscalía de Distrito del Condado Harris, del Departamento de Seguridad Nacional y del FBI, la jornada empezó como cualquier día de trabajo en la construcción. A bordo de una van blanca viajaban Lorenzo, de quien no se precisa la edad, su hermano Víctor, de 44 años, y sus compañeros José Trinidad Rojas, de 51, y Daniel Tirado Pantoja, de 43. Cuando se dirigían hacia la Interestatal 10, varios vehículos sin logos ni luces oficiales iniciaron lo que la defensa describe como una persecución “peligrosa” en la avenida Wayside y la calle Canal de Houston.

Siempre de acuerdo con la abogada de Víctor, la especialista en inmigración Ruby L. Powers, uno de esos autos se acercó “casi hasta chocar” contra la furgoneta, lo que llevó a Lorenzo a intentar evadirlo sin saber que se trataba de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La secuencia terminó cuando la van se detuvo en la calle Canal. En ese momento, una persona se aproximó por el lado del copiloto, gritó que se detuvieran y, casi al mismo tiempo, disparó a través de la ventana abierta. El impacto alcanzó la parte baja de la espalda de Lorenzo, que comenzó a sangrar y, según el testimonio de su hermano, alcanzó a exclamar que “me mataron” o “me están matando”.

“¡Mexicanos!” y una ambulancia que tardó en llegar

Tras el disparo, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sacaron a Víctor de la furgoneta, lo tiraron al pavimento y lo esposaron con las manos hacia atrás. Powers sostiene que, mientras uno de los agentes le revisaba los bolsillos del short y encontraba su identificación, gritó “¡Mexicanos!”. Para entonces, Lorenzo ya estaba en el otro lado del vehículo, también esposado, tendido en el suelo y sangrando. El testigo afirma que, pese a la gravedad de la herida, el conductor fue mantenido con las manos atadas a la espalda y sin atención médica inmediata.

La abogada relata que Víctor, sin acceso a su teléfono y con un dominio limitado del inglés, suplicó a los funcionarios que “llamen a la policía para que ayude a mi hermano”. Calcula, por lo que su cliente le ha descrito, que transcurrieron unos 20 o 30 minutos hasta la llegada de la ambulancia, mientras los tres pasajeros detenidos eran trasladados de un vehículo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a otro. Cuando finalmente el equipo médico se llevó a Lorenzo, los otros hombres fueron conducidos al centro de detención del ICE en Montgomery. Más tarde, la sangre del mexicano permaneció horas sobre el asfalto de la calle Canal, hasta que un aguacero la borró junto con las primeras flores dejadas por vecinos.

Dos versiones oficiales enfrentadas y un agente movido de ciudad

El Departamento de Seguridad Nacional difundió ese mismo día un comunicado en el que aseguró que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) buscaban a otras personas, presuntamente de Guatemala, y que el funcionario que disparó lo hizo en defensa propia, alegando que Lorenzo habría intentado embestir a los agentes con la furgoneta. La versión de Víctor es opuesta: insiste, según su abogada, en que nunca hubo vehículos ni agentes frente a la van y que todos aparecieron por detrás del vehículo en movimiento.

Bajo presión de congresistas y de una comunidad indignada, el Departamento de Seguridad Nacional reconoció después que no existe ningún registro en video del operativo, ya que ninguno de los funcionarios implicados portaba cámaras corporales ni había equipos similares instalados en los autos usados en la persecución. Días más tarde, la congresista demócrata Sylvia García informó en rueda de prensa que el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que efectuó el disparo fue trasladado a otra ciudad de Estados Unidos el mismo 7 de julio, una decisión que alimentó las críticas de organizaciones de derechos civiles que acusan falta de transparencia y posibles sesgos raciales en el uso de la fuerza.

Detención de los testigos y una batalla legal por la libertad

Mientras la familia organizaba un velorio privado con mariachis, rancheras y caballos danzantes para despedir a Lorenzo, los tres acompañantes de la furgoneta permanecían detenidos. El Consulado de México en Houston intervino para que Víctor pudiera ver el cuerpo de su hermano por unos minutos el 17 de julio, bajo supervisión de personal de la funeraria y de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Powers sostiene que su cliente “no cometió ningún crimen” y, aun así, lleva semanas privado de libertad, en proceso de deportación por carecer de un estatus migratorio permanente.

La defensa ha desplegado varias estrategias: un recurso de habeas corpus ante un juez de distrito, una solicitud de parole basada en que Víctor tiene en trámite una Visa U como testigo de un posible delito grave y una moción para cerrar el caso ante la corte de inmigración mientras se resuelven sus peticiones pendientes. El caso de uno de los otros testigos, José Trinidad Rojas, muestra que hay margen legal: otra abogada de su equipo, Gabriela Rivero, explicó que logró su liberación con un grillete de geolocalización tras presentar también un habeas corpus. Sin embargo, Víctor y Daniel Tirado Pantoja continúan en el centro de detención del ICE en Montgomery, a la espera de que se dirima su futuro migratorio.

Memorial, duelo y exigencia de cambios al ICE

En la acera de la calle Canal donde fue abatido Lorenzo Salgado Araujo, familiares y vecinos improvisaron un memorial con flores, pancartas y mensajes en su honor durante más de 20 días. Dos de sus hijos, Ronaldo y Lorenzo Jr., anunciaron después en redes sociales que retiraron por sí mismos esos recuerdos para preservarlos en un lugar seguro, con el objetivo de que “las futuras generaciones conozcan a mi papá y los hechos detrás de su injusta muerte”, según describieron.

Para Ruby L. Powers, el operativo evidencia un patrón de actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que refuerza el miedo entre quienes viven sin papeles en Texas. Asegura que muchos inmigrantes están optando por encerrarse en casa “como en otra pandemia” ante el temor de operativos letales sin identificación clara ni registros en video. Mientras la investigación formal avanza sin imágenes que permitan reconstruir de manera independiente los segundos previos al disparo, la familia Salgado y los testigos insisten en que la justicia no solo pasa por esclarecer responsabilidades individuales, sino por introducir cambios estructurales: cámaras obligatorias, supervisión externa y garantías para que quienes presencian abusos puedan testificar sin terminar en una celda de inmigración.