La víctima sufría de enfermedades subyacentes y se ha establecido que tenía contacto cercano con aves de granja antes de que presentara síntomas de la enfermedad y que además había presencia de aves silvestres alrededor de su domicilio, lo cual indica que lo más probable es que se contagió en un mercado de aves vivas.
Los estudios epidemiológicos que se han realizado hasta el momento muestran que el virus H3N8 no tiene la capacidad de transmitirse fácilmente de personas a persona, por lo que la OMS considera que el riesgo de propagación entre humanos a nivel nacional, regional o internacional es bajo.
Para prevenir una mutación del virus que pueda facilitar su transmisión de personas a persona, se recomienda que todos los trabajadores del sector de aves sean vacunados contra la gripe.
