Federico Garza, jefe de la Policía en esa zona, dijo que cuando realizaban una investigación, la mujer que estaba encerrada en un baño, logró pedir auxilio por una ventana.
El nica engañaba a los migrantes que cruzaban el río Bravo con brindarle una casa de seguridad, una vez secuestrados, pedía hasta 50 mil dólares por su liberación.
