Ervin emigró hace cuatro años en busca de mejores oportunidades laborales. En 2022, sufrió un infarto que requirió una operación para implantarle una válvula en el corazón, de la cual se recuperó satisfactoriamente. Sin embargo, el pasado 14 de noviembre, mientras trabajaba, sufrió un derrame cerebral que lo llevó a ser ingresado de emergencia en un hospital de Nueva Jersey, donde permaneció en cuidados intensivos.
Pese a los esfuerzos médicos, no respondió al tratamiento y fue declarado con muerte cerebral. Finalmente, fue desconectado en presencia de su esposa e hijos, quienes enfrentan una profunda pérdida. “Es duro seguir la vida cuando falta el motor de la familia. Estar lejos y pasar por todo esto, no sé cómo enfrentarlo”, expresó la viuda entre lágrimas.
En Nicaragua, sus familiares están consternados por la noticia y han iniciado una colecta en el municipio de Yalagüina para cubrir los gastos de repatriación del cuerpo y darle el último adiós en su tierra natal.
La comunidad de El Plan ha mostrado su solidaridad con la familia de Ervin, recordándolo como un hombre trabajador y dedicado a su familia. Su caso resalta los desafíos que enfrentan miles de migrantes nicaragüenses que buscan mejores oportunidades lejos de su país, pero también pone de manifiesto la importancia de la unidad familiar y comunitaria en momentos de tragedia.
