Ashli, quien llegó al país norteamericano hace un año y medio con el apoyo de familiares de su exesposo, fue vista por última vez la mañana del jueves cuando descendió de un vehículo en la intersección de las calles Glenoak y Sunland, en Sun Valley, un área conocida por su peligrosidad debido a la presencia de indigentes, delincuentes y consumidores de drogas. Desde entonces, no se ha tenido noticia alguna sobre su paradero.
De acuerdo con los reportes, la joven dejó todas sus pertenencias, incluido su celular, en la casa donde estaba alojada. Su exesposo, quien realizó la denuncia ante las autoridades, expresó su preocupación por la situación, destacando que Ashli no se encontraba en buen estado mental y que había enfrentado dificultades desde que llegó a Estados Unidos. Además, señaló que la joven es madre de una niña que reside en Nicaragua y manifestó su deseo de que nada malo le ocurra.
A pesar de los esfuerzos de la policía, hasta el momento no se han logrado avances significativos en la búsqueda. La familia de Ashli clama por su pronta aparición, mientras la comunidad nicaragüense en el extranjero sigue de cerca el caso, esperando un desenlace positivo.
