Según las primeras investigaciones, la agresión tuvo lugar en la zona de Madrid Río. Después de despedirse de unas amigas, la mujer fue asaltada y despojada de su teléfono. Inmediatamente después del incidente, logró comunicarse con la Policía utilizando otro teléfono, donde los agentes le indicaron que debía acudir personalmente a una comisaría para interponer la denuncia.
Fue durante el trayecto hacia la dependencia policial cuando un hombre la interceptó y la agredió sexualmente. Tras la brutal agresión, la víctima caminó en estado de shock hasta llegar a la localidad de Cádiz, donde un comerciante la encontró y, al percatarse de su situación, llamó a la Policía Municipal.
Las autoridades locales activaron de inmediato el protocolo contra agresiones sexuales y trasladaron a la mujer al hospital 12 de Octubre, donde recibió asistencia sanitaria. Posteriormente, fue llevada a la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional, que ahora está a cargo de la investigación.
Hasta el momento, no se han dado a conocer detalles sobre el agresor ni posibles detenciones en relación al caso. La Policía continúa recabando pruebas y testimonios para esclarecer los hechos y llevar al responsable ante la justicia.
Este caso pone en evidencia la vulnerabilidad de las mujeres migrantes que enfrentan situaciones de violencia en países extranjeros. Organizaciones defensoras de derechos humanos han instado a las autoridades a garantizar un acceso seguro a la justicia y medidas de protección efectivas para las víctimas de violencia de género.
