El negocio tabacalero en Nicaragua surgió en la década de 1960 por iniciativa de inmigrantes cubanos. Encontraron en las tierras del departamento de Estelí suelos volcánicos ricos en minerales y nutrientes que, combinados con el clima tropical, eran adecuados para el tabaco.
Desde entonces, el negocio ha crecido y ahora los puros nicaragüenses están entre los mejores del mundo, según especialistas del sector.
El 85% de la producción va a Estados Unidos, con ventas por unos 400 millones de dólares en 2023. El resto va mayormente a países de Europa, indica Rubio. En Estados Unidos los puros nicaragüenses se ven favorecidos porque los cubanos no se pueden vender.
La Cámara agrupa a 26 empresas tabacaleras en las que, además de nicaragüenses, participan descendientes de cubanos e inversionistas estadounidenses, canadienses y europeos. Unas 35 mil personas trabajan en forma directa en el rubro en el departamento de Estelí, desde donde se ha extendido a Jalapa, en el departamento norteño de Nueva Segovia.
También hay planes de expansión a Somoto, departamento norteño de Madriz, y hacia el sur en Ometepe, la isla más grande del lago Cocibolca. En el país son más de 65.000 personas las que trabajan en plantaciones, secadoras, centros de tratamiento y fábricas de cigarros.
