El nica confesó que cometió el aberrante delito entre los años 2015 y 2017, cuando vivía con su pareja y la víctima de tan solo 10 años, a quien manoseaba en sus partes íntimas cuando estaban solos.
Agrega la acusación que el pinolero, se le colocaba encima a la criatura, restregándole su zona genital con la de ella bajo amenazas de golpearla cuando intentaba resistirse.
Exámenes realizados a la menor, indican que, como consecuencia de los ultrajes, sufrió afecciones psicológicas, “que se han traducido en problemas para adaptarse a nivel escolar, familiar y social”.