Netanyahu vincula control territorial con seguridad interna
Durante el recorrido por la Franja de Gaza, Benjamín Netanyahu estuvo acompañado por el jefe del Estado Mayor y altos mandos del ejército israelí, con el objetivo de evaluar las operaciones a lo largo de la Línea Amarilla, la franja divisoria que separa Gaza de las comunidades del sur de Israel. Desde ese sector fronterizo, el primer ministro subrayó que desde las posiciones militares se observan ciudades como Ashkelon, Sderot y Netivot, además de varios kibutzim, y sostuvo que esa proximidad justifica mantener un amplio despliegue de tropas. De acuerdo con el relato difundido por Radio Francia Internacional, Netanyahu declaró que “controlamos este territorio y nos mantenemos en esta línea”, insistiendo en que la presencia militar es clave para impedir nuevos ataques contra la población israelí.
Objetivo declarado: desarme de Hamás y desmilitarización total de Gaza
El mensaje político de Benjamín Netanyahu giró en torno a la ofensiva contra Hamás. El primer ministro afirmó que el propósito central de las operaciones es, en sus palabras, “hacer todo lo posible para alcanzar nuestro objetivo: el desarme de Hamás y la desmilitarización de Gaza, que ya no volverá a ser una amenaza para Israel”. Con esta declaración, el dirigente reforzó la línea dura del gobierno israelí, que descarta aceptar propuestas de tregua que no incluyan el desmantelamiento efectivo de la infraestructura calificada como terrorista. Según la información difundida, las fuerzas de seguridad israelíes han continuado sus acciones dentro de la Franja, destacándose la reciente detención del jefe del mecanismo de seguridad interna de Hamás, presentada por las autoridades como un golpe a la estructura organizativa del grupo.
Rechazo a retiradas y consolidación de la Línea Amarilla
En su mensaje a las tropas, Benjamín Netanyahu descartó explícitamente cualquier retirada de las posiciones militares ya fortificadas. El mandatario defendió que Israel debe “mantenerse en esta línea”, en referencia a la Línea Amarilla, que ha adquirido un fuerte peso simbólico y estratégico en el discurso oficial. Para el primer ministro, abandonar estas áreas supondría exponer nuevamente a las comunidades israelíes del sur a cohetes, incursiones o ataques armados. Esta postura endurece el margen de maniobra para eventuales negociaciones políticas y refuerza un escenario de control prolongado sobre un porcentaje significativo del territorio gazatí, sin que desde el propio gobierno se planteen plazos, condiciones de salida ni mecanismos claros de supervisión internacional que evalúen el impacto sobre la población civil palestina.
Presión interna: demanda de una Comisión Nacional de Investigación
Mientras la ofensiva se prolonga en Gaza, en Israel se acerca un nuevo proceso electoral nacional, previsto para celebrarse en menos de sesenta días. En este contexto, crecen las exigencias para constituir una Comisión Nacional de Investigación sobre la masacre sufrida por Israel el 7 de octubre de 2023, ocurrida bajo la conducción nacional de Benjamín Netanyahu. Sectores políticos y sociales reclaman esclarecer las eventuales fallas de inteligencia y de respuesta militar ese día, al tiempo que cuestionan si la estrategia actual en Gaza responde a criterios de seguridad a largo plazo o a la necesidad de reforzar la imagen de firmeza del primer ministro antes de las urnas. La visita a la Línea Amarilla, con un mensaje de “no nos retiraremos”, se inserta así en un balance complejo, donde la gestión de la guerra, las demandas de rendición de cuentas y la disputa electoral se entrelazan y condicionan las decisiones del liderazgo israelí.
Escenario abierto y exigencias de rendición de cuentas
Las afirmaciones de que el 60% de Gaza está bajo control israelí y la negativa a abandonar las posiciones consolidadas configuran un escenario de prolongación del despliegue militar sin horizonte definido. La combinación entre operaciones continuas de las fuerzas de seguridad israelíes, lucha declarada contra la infraestructura de Hamás y presión interna por una Comisión Nacional de Investigación anticipa meses de alta tensión política y social en Israel. La forma en que el gobierno israelí articule su estrategia militar con los mecanismos de evaluación y rendición de cuentas sobre el 7 de octubre de 2023 será central para el debate público, tanto antes como después de las elecciones, y marcará los siguientes pasos en la política hacia Gaza y la seguridad en la frontera sur.