Miércoles 7 Octubre 2026
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Internacional: NASA prepara misión GIMLI para desvelar posible cueva y refugio natural en la Luna

La NASA ha seleccionado el proyecto Instrumentos Geofísicos para la Investigación de la Fosa Lunar de Marius (GIMLI) con el objetivo de determinar, desde la superficie de la Luna, si la fosa Marius Hills se conecta con una cueva o tubo de lava subterráneo que podría servir en el futuro como refugio natural para misiones humanas y revelar claves del pasado volcánico lunar.

Vista de la fosa Marius Hills, región de la Luna que será estudiada por el proyecto GIMLI de la NASA.
Vista de la región de Marius Hills, donde el proyecto Instrumentos Geofísicos para la Investigación de la Fosa Lunar de Marius (GIMLI) buscará determinar si una fosa se conecta con un tubo de lava subterráneo y potencial refugio para futuras misiones humanas. (Foto: La Jornada Net)
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Una apuesta científica ambiciosa para descifrar el subsuelo lunar

Según la propia NASA, el proyecto Instrumentos Geofísicos para la Investigación de la Fosa Lunar de Marius (GIMLI) fue elegido para estudiar en profundidad la fosa Marius Hills, una depresión en la superficie de la Luna identificada como posible acceso a un gran vacío subterráneo. La misión se centrará en comprobar si desde esa abertura se extiende un tubo de lava de gran tamaño, una estructura que podría conservar información sobre el pasado volcánico del satélite y, al mismo tiempo, ofrecer protección contra radiación y extremos térmicos. La iniciativa será financiada a través del programa Cargas Útiles e Investigaciones Científicas en la Superficie de la Luna, encargado de enviar instrumentos científicos al terreno lunar.

El papel central del Instituto de Ciencias Planetarias de EE.UU. (PSI)

La propuesta está liderada por el Instituto de Ciencias Planetarias de EE.UU. (PSI), que asume la coordinación científica del proyecto GIMLI. Su directora y directora ejecutiva, Amanda Hendrix, definió la misión al señalar que “GIMLI representa el tipo de ciencia planetaria ambiciosa para la que se construyó PSI”. Bajo esta conducción, el equipo buscará confirmar si un vacío de gran extensión se prolonga bajo la superficie desde la fosa de Marius Hills, lo que permitiría estudiar rocas y estructuras geológicas protegidas durante millones de años. Esa posible cavidad se considera, además, un candidato natural a convertirse en hábitat protegido para futuras bases humanas, al ofrecer blindaje físico frente a microimpactos, radiación solar y variaciones extremas de temperatura.

Sensores sísmicos, radar y gravedad para “ver” bajo el suelo lunar

El proyecto GIMLI está dirigido por Than Putzig, director asociado y científico principal del Instituto de Ciencias Planetarias de EE.UU. (PSI). Putzig subrayó que “llevo mucho tiempo queriendo reintroducir métodos sísmicos intencionales de fuente activa en la ciencia planetaria, ya que esencialmente no se ha hecho desde que los astronautas del Apolo realizaron los primeros sondeos sísmicos en la Luna”. El plan contempla combinar sismología de fuente activa, mediciones de gravedad y técnicas de radar para reconstruir el interior del terreno próximo a la fosa Marius Hills. Esta combinación de sensores geofísicos permitirá comparar variaciones locales en densidad y estructura con las señales sísmicas generadas, con el fin de detectar huecos, túneles naturales y espesores de roca que confirmen o descarten la presencia de un tubo de lava bajo la abertura.

Blue Origin y Honeybee Robotics: músculo industrial y tecnológico

En el apartado industrial, Honeybee Robotics será un socio clave del proyecto GIMLI. Esta compañía, que forma parte del grupo de Jeff Bezos, Blue Origin, construirá gran parte del equipo técnico de la misión. De acuerdo con la información disponible, Honeybee Robotics se encargará de la instrumentación del sistema sísmico de fuente activa, del gravímetro y de las cámaras que documentarán el entorno de la fosa, además de apoyar la integración de la carga útil tanto en el módulo de aterrizaje como en el rover. Como socio comercial de referencia, el grupo de Jeff Bezos, Blue Origin, asumirá la gestión general del proyecto y liderará las operaciones instrumentales tras el aterrizaje, un papel que refuerza la presencia del sector privado en las exploraciones científicas de la NASA.

Cooperación internacional y regreso a la sismología lunar

La misión también contará con la colaboración de la Agencia Espacial Noruega, lo que añade un componente internacional a un proyecto que retoma técnicas apenas empleadas desde la era Apolo. Los instrumentos de GIMLI viajarán hacia la Luna en un módulo de aterrizaje y un rover, que desplegarán sobre el terreno los sensores, fuentes sísmicas y equipos de medición. Esta estrategia permitirá realizar experimentos de sismología de fuente activa en distintas posiciones relativas a la fosa Marius Hills, mejorar los modelos tridimensionales del subsuelo y contrastarlos con las señales de radar y gravedad. Si la existencia del tubo de lava se confirma, la NASA y sus socios dispondrán de un caso de estudio concreto para diseñar futuras misiones tripuladas, ensayar tecnologías de hábitat subterráneo y avanzar en una línea de investigación que puede definir las próximas décadas de exploración lunar.