Martes 13 Octubre 2026
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Mujer pagó para que asesinaran a su esposo y quedarse con finca ubicada en el municipio de San Marcos, Carazo.

Paúl Hernández Rocha, de 60 años, fue asesinado a balazos en su finca el pasado 24 de abril. La orden para su asesinato provino de su propia esposa, Verónica María Silva Bravo, de 50 años, en su búsqueda por apoderarse de los bienes compartidos, incluida la finca ubicada en el municipio de San Marcos, Carazo.

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Este sombrío relato se vuelve aún más inquietante al descubrir que Verónica Silva, junto con su sobrina Katherine Osorio Moreno y la sobrina de la víctima, Angélica Hernández Arteaga son cómplices,marcando un oscuro giro en la relación familiar.

Lo que desconcierta aún más es que las perpetradoras mostraron una actitud descarada al participar en la vela y el entierro de Paúl, incluso llegando al extremo de llorar sobre su féretro, todo en un esfuerzo por disimular su involucramiento en el terrible acto.

Una fuente cercana a la familia, contactada por La Primerísima, relató que Verónica Silva había informado a la familia sobre la muerte de Paúl, pero cuando la policía llegó a la escena, negó que el cuerpo fuera trasladado al Instituto de Medicina Legal.

La fuente también mencionó que al principio nadie sospechó de Verónica debido a su conmovedora actuación en el velorio. Sin embargo, las acciones de Verónica y Angélica en el entierro, donde derramaron lágrimas falsas, resultaron en una actuación dudosa a los ojos de los presentes.

Lo que aumenta la inquietud es que Verónica Silva había regresado de Estados Unidos a Nicaragua apenas tres días antes del crimen. Esto resalta la frialdad y premeditación detrás del plan maestro que llevó a la trágica muerte de Paúl Hernández. La colaboración de Christopher Santamaría Hernández, esposo de Angelica y Fabricio López Corea, como los pistoleros encargados de llevar a cabo el asesinato, agrega un elemento a esta historia de traición y avaricia.

Este caso pone de manifiesto cómo los lazos familiares pueden ser utilizados en un complot mortal por intereses egoístas.

El caso dio un nuevo giro cuando las autoridades descubrieron que Verónica Silva había escapado antes de que la Policía Nacional la identificara como la autora intelectual del crimen.

Actualmente, Verónica está siendo buscada por la Interpol. Mientras tanto, los otros cuatro acusados enfrentarán un juicio programado para el 30 de agosto en los tribunales de Managua, con el juez Félix Salmerón a cargo de impartir justicia.