David, hijo de los nicaragüenses Helen Grádiz Umanzor y David Vallecillo, comenzó a sentirse mal el pasado 23 de septiembre en la Villa Palatine, en el condado de Cook, del estado de Illinois. A pesar de ser atendido en un hospital, su condición empeoró, sufriendo de vómitos y diarrea. Lamentablemente, la madrugada del 30 de septiembre, el pequeño sufrió un paro cardíaco que lo mantuvo luchando por su vida durante 17 días conectado a máquinas.
Los médicos informaron que el paro cardíaco causó una inflamación cerebral que derivó en muerte cerebral. Ante este desgarrador diagnóstico, la familia tomó la difícil decisión de desconectarlo el pasado jueves.
Helen Grádiz, desconsolada, ha hecho un llamado a la comunidad para solicitar apoyo económico que le permita trasladar el cuerpo de su pequeño hijo a su tierra natal y darle cristiana sepultura. La pérdida de un hijo es una de las experiencias más dolorosas que un padre puede enfrentar, y en este caso, la distancia y las dificultades económicas agravan aún más el sufrimiento de la familia.
