Lunes 19 Octubre 2026
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Murió "La Bruja Cleo", una de la primeras asesinas seriales de Honduras

Alma Cleotilde Grande Pérez, conocida como la “La Bruja Cleo, y considerada una de las primeras asesinas seriales de Honduras falleció, en el Hospital Escuela de Tegucigalpa.

Alma Cleotilde Grande Pérez
Alma Cleotilde Grande Pérez
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La noticia fue confirmada por las  autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INP).

Las causas de su muerte no han sido esclarecidas, pero a través del informe aprovecharon para hacer un llamado a sus familiares para que se presenten a reclamar su cuerpo, pues ella aseguraba haber tenido hijos, aunque según el centro penal donde fue recluida, nunca se presentaron a visitarla.

“La mujer, pasó 23 de sus 63 años en prisión, en la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), pues se le acusó de cometer varios delitos, entre ellos, el asesinato despiadado de tres hombres: José Cabrera, Tiburcio López y Manuel Rivera”, menciona el artículo elaborado por El Heraldo del vecino país del norte.

“Debido a lo dantesco de los crímenes, en los que no solo descuartizó a sus víctimas, sino que además practicó ritos satánicos con sus restos y los ocultó durante mucho tiempo en su vivienda, fue condenada a pasar 70 años en prisión. También se dijo que "La Bruja Cleo" llegó a preparar nacatamales con carne humana”, agrega.

Según los registros, un agente de la Policía de Investigación Criminal descubrió que en su casa, en El Porvenir, "había algo que se estaba pudriendo". Era el cadáver de su última víctima, Tiburcio López, de origen guatemalteco.

Durante la búsqueda en la vivienda de la mujer hallaron el cuerpo del hombre dentro del fogón donde preparaba sus alimentos y bajo unas matas de banano los restos de José Cabrera.


La mujer garífuna mataba a hombres maduros que representaran una especie de figura paterna, pues le recordaban a su padre, Robinson Grand, quien la había abusado desde su niñez y que además había involucrado en su crianza a una madrastra, que de igual forma la maltrató.

Además, tenía mucho resentimiento hacia todo el mundo, pues su madre la abandonó desde muy pequeña y cuando creció una de sus parejas la contagió de VIH, según lo recabado en el libro "La máscara del mal", escrito por Carmilla Wyler.

Con información del Heraldo