Sábado 3 Octubre 2026
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Australia: La odisea de Justine Ropet para encontrar a su amiga desaparecida en la selva de Tasmania

Restos óseos hallados en enero y febrero de 2024 en la selva tropical de Tasmania, junto con el teléfono y las llaves de auto de la mochilera belga Céline Cremer, pusieron fin a casi tres años de incertidumbre para su amiga Justine Ropet, una instructora de buceo de 33 años que viajó más de 17.000 kilómetros desde Bélgica para buscarla tras su desaparición el 17 de junio de 2023 cerca de Waratah, en el noroeste de Australia.

Justine Ropet y Céline Cremer, amigas belgas unidas por una búsqueda en Tasmania tras una desaparición.
Justine Ropet y Céline Cremer, amigas desde la infancia en Bélgica, compartían el sueño de viajar por el mundo. La desaparición de Céline el 17 de junio de 2023 cerca de Philosopher Falls, en Tasmania, llevó a Justine a cruzar más de 17.000 kilómetros, instalarse seis meses en Australia y movilizar a voluntarios y especialistas para hallar los restos que hoy se cree que le pertenecen.
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De una amistad de tres décadas a una búsqueda a 17.000 kilómetros

La historia arranca mucho antes de Tasmania. Justine Ropet y Céline Cremer se conocieron en la guardería de Trasenster, en el este de Bélgica, donde trabajaba la madre de Justine. Lo que empezó como un juego de niñas terminó en una amistad de más de tres décadas marcada por actividades al aire libre, viajes compartidos y el plan común de "viajar, vivir bajo el sol y trabajar duro". "Literalmente, ha sido mi mejor amiga desde siempre. Forma parte de mi familia y quizás sea una extensión de mí misma", resume Justine. Ese vínculo explica por qué, al enterarse de la desaparición de Céline, lo único que le pareció lógico fue reservar un vuelo y cruzar más de 17.000 kilómetros hasta la isla australiana de Tasmania, en el otro lado del planeta.

La excursión a Philosopher Falls que terminó en desaparición

Céline Cremer había llegado a Australia en junio de 2022 con un visado para trabajar y viajar. En junio de 2023 se encontraba en Tasmania y, según los registros, fue vista con vida por última vez en Waratah el 17 de ese mes, cuando se dirigía hacia la cascada Philosopher Falls, un paraje de selva tropical de gran atractivo para excursionistas. La Policía de Tasmania localizó su auto estacionado al inicio del sendero hacia la cascada tras recibir una denuncia de desaparición presentada casi dos semanas después, cuando amigos y familiares perdieron contacto pese a sus intentos de llamarla. Antes de eso, el último intercambio entre las dos amigas había sido el 13 de junio de 2023, cuando Justine la felicitó por su cumpleaños. "Me respondió diciéndome que lo estaba pasando muy bien y que me lo contaría con más detalle un poco más tarde, porque estaba de viaje y quería irse antes de que anocheciera", recuerda. "Y esa fue la última vez que supe de ella".

Búsqueda oficial corta, búsqueda personal de seis meses

Tras hallarse el vehículo, la Policía de Tasmania desplegó una operación de gran escala por tierra y aire, con helicópteros, drones y equipos terrestres que se adentraron en un bosque extremadamente denso. Sin embargo, esa búsqueda se interrumpió después de dos semanas, luego de que asesoramiento médico indicara que Céline no podría haber sobrevivido a las condiciones climáticas reinantes desde su desaparición. Para la familia y para Justine, esa conclusión no era suficiente. "No podía aceptar que mi amiga nunca fuera encontrada, [necesitaba hallarla] para poder hacer el duelo, y lo mismo le ocurría a la familia de Céline", explica. Justine viajó a Tasmania en julio de 2023, se sumó al operativo y trató de "establecer tantos contactos" como pudo para atraer más voluntarios. Más tarde, en enero de 2024, decidió mudarse: vivió seis meses en la isla, recorriendo senderos, ríos y barrancos en busca de cualquier rastro, hasta quedar, según relata, "psicológicamente agotada" y al borde de la depresión.

El giro del caso: un investigador privado y un hallazgo clave

Antes de regresar temporalmente a Bélgica, Justine habló con su amigo Gabriel Remy, que ayudó a coordinar a quienes habían participado en las primeras búsquedas. También contactó al investigador privado Ken Gamble, que aceptó tomar el caso de forma gratuita. En diciembre del año anterior, Gamble formó un equipo multidisciplinario que inició una nueva búsqueda independiente de la de la Policía de Tasmania. Esa iniciativa cambió el curso de las investigaciones: el grupo localizó el teléfono celular de Céline en la zona de selva cercana a Philosopher Falls. El hallazgo llevó a que la Policía de Tasmania retomara activamente las búsquedas, ahora junto a voluntarios y especialistas. Según el inspector Andrew Hanson, responsable de las operaciones más recientes, los "datos del teléfono" y el lugar donde fue encontrado respaldan la hipótesis de que Céline abandonó el sendero marcado para intentar regresar por una ruta más directa a su auto al anochecer. "Sospechamos que se le cayó el teléfono y continuó sin él, y se desorientó en un terreno espeso", apuntó.

Restos en la selva, entierro en Bélgica y una advertencia para viajeros

El avance definitivo llegó en enero de 2024, cuando un excursionista solitario que había sido voluntario en búsquedas previas halló una mandíbula en una zona remota de la selva tropical, lo que intensificó los operativos. En febrero se recuperaron cinco huesos adicionales, dos dientes y unas llaves de auto junto a un río cercano. La Policía de Tasmania sostiene que no sospecha de ningún acto delictivo y cree que Céline "condujo hasta Philosopher Falls, estacionó su auto y emprendió lo que pretendía ser una corta caminata por el monte" de la que nunca regresó. Los restos parciales fueron devueltos a su familia y, tras la identificación formal por parte del forense, Céline fue enterrada en Bélgica en mayo. "Fue un momento increíblemente difícil pero necesario", admite Justine, que considera el funeral un paso clave para aceptar la muerte de su amiga. Lejos de quedar en lo íntimo, la experiencia se ha transformado en una advertencia para otros viajeros. "Céline era una persona muy cuidadosa e inteligente. Con toda la información que tenemos ahora, sabemos que hizo todo lo posible por sobrevivir en la selva", subraya Justine, que insiste en la necesidad de tomar precauciones adicionales para mantenerse seguros y localizables en entornos de montaña y selva.

Duelo prolongado, voluntarios anónimos y un compromiso de seguir viajando

Tras el entierro en Bélgica, Justine dice haber atravesado una oleada de emociones, entre alivio y dolor acumulado durante casi tres años de preguntas sin respuesta. Asegura que nunca habría llegado hasta ese cierre parcial sin el apoyo de decenas de voluntarios, cuyos nombres en muchos casos ni siquiera han trascendido. "Se han publicado algunos nombres en la prensa, pero han participado muchos más, y creo que todos son importantes, con muchas habilidades diferentes", destaca. En junio, viajó a España para recordar el que habría sido el 34 cumpleaños de Céline y reafirmó su decisión de cumplir el plan que compartían desde niñas: seguir viajando. Lleva consigo una piedra rosa en forma de corazón como símbolo de esa promesa. "Sin duda quiero seguir viajando por ella, por nosotras", afirma. La desaparición en la selva de Tasmania truncó los planes de una mochilera belga, pero convirtió a su mejor amiga en el rostro de una lucha personal por la verdad y en voz de quienes buscan no sólo a sus seres queridos, sino también a quienes se pierden en destinos turísticos donde un desvío de pocos metros puede resultar fatal.