La firma protocolar la hicieron Akuei Bona Malwal y Jaime Hermida Castillo, embajadores y representantes permanentes de Sudán del Sur y Nicaragua ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), respectivamente.
Según una entrevista otorgada al Diario La Prensa el exdiputado y jurista Eliseo Núñez, el gobierno a través del busca ganar aliados en foros internacionales como la ONU para que lo defiendan ante las denuncias de crímenes de lesa humanidad. Estrategia que puede resultar contraproducente, porque dichos aliados también son regímenes acusados de crímenes contra su población. Afirmó Núñez
En Sudán del Sur existe un conflicto armado desde 2013 entre las entre las fuerzas del presidente, Salva Kiir, de la etnia dinka, y las de su exvicepresidente, Riek Machar, de la tribu nuer. Aunque las partes firmaron un acuerdo de paz en 2015 la violencia rebotó en 2016. Datos de la ONU calculan que aproximadamente 2.4 millones de ciudadanos habían huido de la guerra y 1.5 millones de personas están al borde del hambre.
Ortega acorralado por la comunidad democrática internacional ha buscado a sus viejos aliados de Irán y Rusia, dos regímenes antidemocráticos enemigos políticos de Estados Unidos. A esa rivalidad es la que Ortega pretende aprovechar, ante el contexto socio político que vive Nicaragua