Sábado 3 Octubre 2026
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Malasia: Forest City, del megaproyecto chino de lujo a refugio de estafas con criptomonedas

335 personas detenidas y bienes incautados por aproximadamente un millón de ringgit (unos US$245 000): ese es el balance de los allanamientos de la policía malaya a dos presuntas operaciones de estafa instaladas en Forest City, un complejo inmobiliario de US$100 000 millones casi vacío en el estado de Johor, según la Policía de Johor.

Barco con el nombre Forest City frente a los rascacielos casi vacíos del complejo malasio.
El barco oxidado con el nombre Forest City varado en la arena resume el declive del megaproyecto malasio de US$100 000 millones, concebido como ciudad ecológica de lujo y hoy marcado por edificios vacíos, infraestructura en ruinas y allanamientos por presuntas estafas con criptomonedas en Johor, Malasia. (Foto: BBC/ Gavin Butler)
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De ciudad modelo a escenario ideal para redes criminales

Forest City fue concebida en 2016 como un megaproyecto de US$100 000 millones promovido por Country Garden y Danga 88, esta última controlada por el sultán malayo Sultan Ibrahim Iskandar. Sobre una isla artificial de 14 kilómetros cuadrados, a las puertas de Singapur, se prometía una metrópolis ecológica capaz de albergar a unos 700 000 residentes, con hotel de lujo, campo de golf y parque acuático. Una década después, se estima que vive allí menos del 1 % de esa cifra; hileras de rascacielos permanecen prácticamente desocupadas y parte de la infraestructura se deteriora. Este vacío demográfico, combinado con conectividad internacional y propiedades modernas sin uso, ha convertido al complejo en un entorno atractivo para organizaciones delictivas que buscan operar con discreción bajo una apariencia de desarrollo legítimo, de acuerdo con la visión de analistas y residentes.

Allanamientos, detenidos y el rastro de las criptomonedas

Según la Policía de Johor, las redadas de mediados de julio se centraron en dos centros de llamadas que ocupaban 27 apartamentos en cinco plantas de una torre residencial y cinco bungalows adicionales. Desde estos espacios, presuntas redes delincuenciales que trabajan con criptomonedas habrían desplegado estafas de inversión y fraudes amorosos dirigidos a víctimas en el extranjero. En los operativos se incautaron 313 ordenadores, 1 557 teléfonos móviles, 17 ordenadores portátiles y 10 módems. Entre las 335 personas arrestadas figuran 309 ciudadanos chinos, 19 indonesios, tres malayos y cuatro birmanos. El jefe de policía de Johor, Ab Rahaman Arsad, indicó que las autoridades colaboran con Interpol para localizar al presunto cerebro de las operaciones, mientras los detenidos enfrentan investigaciones por su participación en este entramado internacional de fraude digital.

Una industria global de estafas cada vez más profesionalizada

Para expertos como John Wojcik, analista de TRM Labs, empresa que investiga delitos facilitados por criptomonedas, las estructuras que se esconden tras estos call centers distan de la imagen clásica de bandas improvisadas. A su juicio, muchas operan como auténticas corporaciones multinacionales: cuentan con equipos especializados de reclutamiento, departamentos de informática, especialistas en blanqueo de capitales e infraestructura propia. En los últimos cinco años, esta industria se ha transformado en un negocio transnacional multimillonario, sostenido en gran medida por el trabajo forzado de víctimas de trata sometidas a abusos, tortura y maltratos. Camboya se ha consolidado como uno de los epicentros de estas redes; sin embargo, las redadas recientes en ese país —que, según las autoridades camboyanas, precipitaron la salida de unas 300 000 personas en pocos meses— han empujado a parte de estas organizaciones a buscar nuevos enclaves. Forest City, con su combinación de modernidad, baja ocupación y fachada de polo de innovación y zona libre de impuestos, encaja en ese patrón, al igual que otros desarrollos como Shwe Kokko en la frontera de Myanmar con Tailandia, citados por Wojcik como ejemplos de ciudades privadas utilizadas como cobertura para fraude, blanqueo de dinero y trata de personas.

La ciudad fantasma y el “secreto a voces” de los call centers

La imagen de Forest City como ciudad casi deshabitada no es solo un dato urbanístico, sino parte del atractivo para los grupos señalados. Kevin, un inquilino que también trabaja en ventas de propiedades para el complejo y que pidió cambiar su nombre por temor a represalias, sostiene que la cifra de residentes que se comunica a los clientes no se corresponde con la realidad. Según explica, la empresa instruye a los vendedores para afirmar que ya viven allí unas 23 000 personas, cuando en su estimación hay menos de 5 000. Esa baja ocupación proporciona a los estafadores lo que él define como una fuerte ventaja: privacidad y ausencia de miradas externas. Kevin describe la presencia de ese tipo de operaciones como un problema común en la ciudad de Johor y en Kuala Lumpur, pero especialmente visible —aunque comentado en voz baja— en Forest City. Otro residente, Phillip (nombre también modificado), que se mudó desde Singapur atraído por el precio más bajo de la vivienda y que trabaja en el sector tecnológico, reconoce que algunos vecinos podrían estar implicados en estas redes, pero relativiza su impacto en la vida diaria y observa cómo el complejo pasa lentamente de “pueblo fantasma” a urbanización con más luces encendidas y condominios ocupados.

Fracaso inmobiliario, fachada de lujo y desafíos para Malasia

El desplome del mercado inmobiliario chino, las restricciones al endeudamiento para compradores de ese país y el impacto de la pandemia de covid han dejado a Country Garden y a Danga 88 con un proyecto construido solo entre un 15 y un 20 % de lo previsto, según estimaciones recogidas por medios internacionales. Pese a ello, Forest City continúa publicitándose como polo de inversión, innovación tecnológica y emprendimiento libre de impuestos, una narrativa que, de acuerdo con analistas como John Wojcik, funciona como caballo de Troya perfecto para sindicatos criminales que desean esconderse entre negocios aparentemente respetables. Las redadas en Johor se suman a otras operaciones realizadas en 2022 en bungalows y condominios de Johor, Penang y Kuala Lumpur, y muestran que Malasia sigue siendo base de redes de estafas significativas. Para Wojcik, cualquier indicio de resurgimiento a gran escala exige vigilancia reforzada. El reto para las autoridades malayas será doble: evitar que proyectos fallidos como Forest City se consoliden como refugios para el cibercrimen organizado y, al mismo tiempo, ofrecer garantías a los residentes e inversores legítimos que aún apuestan por transformar la ciudad fantasma en el desarrollo urbano que se prometió hace una década.