Martes 3 Noviembre 2026
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Reino Unido: Kew Gardens alerta por 30 000 especies de plantas y hongos en riesgo y apuesta por la IA para su rescate

29 748 especies de plantas y 411 especies de hongos figuran hoy en la categoría de peligro de extinción, según el sexto informe sobre el "Estado de las plantas y los hongos del mundo" coordinado por Kew Gardens de Reino Unido. El documento, elaborado junto a más de 400 científicos de 40 países y publicado en 2026, advierte que solo una fracción de la biodiversidad conocida ha sido evaluada formalmente, mientras herramientas digitales e inteligencia artificial se vuelven clave para estudiar y proteger estas especies.

Kew Gardens lidera un informe global sobre plantas y hongos en riesgo y el papel de la tecnología en su protección
Un horticultor riega las colecciones del "Invernadero Templado" en Kew Gardens, en el oeste de Londres. Desde este jardín botánico de Reino Unido se coordinó el sexto informe "Estado de las plantas y los hongos del mundo", elaborado junto a más de 400 científicos de 40 países, que alerta sobre decenas de miles de especies de plantas y hongos en peligro de extinción y destaca el rol de la digitalización y la inteligencia artificial.
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Una crisis medida en porcentajes mínimos y extinciones oficiales

El informe subraya que las cifras actuales son solo la punta del iceberg. Apenas el 18% de las especies vegetales conocidas por la ciencia han sido evaluadas para determinar su riesgo de desaparición y, en el caso de los hongos, la proporción cae a un 0.6%. Aun con ese alcance limitado, casi 1000 especies de plantas ya han sido declaradas oficialmente extintas. Los autores señalan que es probable que muchas más hayan desaparecido sin llegar a ser descritas. Como ejemplo de la complejidad para determinar si una especie ha desaparecido por completo, el reporte recuerda el caso del azafrán azul chileno (Tecophilaea cyanocrocus), redescubierto en 2001 cerca de Santiago de Chile tras décadas sin registros. Esta dificultad está llevando a los científicos a apoyarse de forma creciente en datos digitalizados de especímenes y otras fuentes que permiten modelar probabilidades de extinción con mayor precisión.

De los herbarios cerrados a 7.4 millones de especímenes en línea

Durante siglos, millones de muestras de plantas y hongos se almacenaron en herbarios y colecciones científicas accesibles solo para especialistas. Kew Gardens completó recientemente la digitalización de 7.4 millones de especímenes botánicos y micológicos, una de las mayores iniciativas de este tipo en el mundo. Según el informe, la disponibilidad abierta de estas colecciones está permitiendo descubrir especies nuevas, corregir errores de identificación y reconstruir cambios históricos de la biodiversidad. La experiencia chilena ilustra ese giro. Ricardo Segovia, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) de Chile y del Programa BIODATA, destaca la integración de más de 120 000 registros digitalizados de plantas procedentes de herbarios nacionales, que representan más de 3900 especies y han servido para construir un inventario estandarizado de la biodiversidad chilena. Segovia sostiene que estas herramientas digitales "son fundamentales para enfrentar la crisis de biodiversidad" porque facilitan la investigación, el monitoreo y la toma de decisiones, y recalca que cada nuevo registro digitalizado mejora el conocimiento sobre la distribución de las especies y los cambios en los ecosistemas.

América Latina: superpotencia biológica bajo presión humana

El documento sitúa a América Latina como una superpotencia de biodiversidad que alberga más de un tercio de las especies del planeta. La región cuenta con más de 118 000 especies de plantas vasculares y cada año se describen alrededor de 750 especies vasculares nuevas para la ciencia. Entre las plantas nativas más antiguas citadas se encuentran el árbol del caucho (Hevea brasiliensis), más de 50 especies de orquídeas del género Cattleya y el cardón gigante mexicano (Pachycereus pringlei), considerado el cactus más grande del mundo. Sin embargo, estos ecosistemas están gravemente amenazados por la expansión e intensificación agrícola, la tala, la sobreexplotación, la minería ilegal y el cambio climático. Más de 650 millones de personas viven en la región, lo que convierte la asignación de fondos para proteger los recursos naturales en un reto político y económico. El texto enfatiza que esta "vasta extensión de biodiversidad excepcional" resulta esencial para regular el clima, capturar carbono atmosférico y sostener la estabilidad ecológica global.

IA, BIODATA y gestión de áreas protegidas: los usos concretos de la digitalización

El informe no se limita a diagnósticos globales: también recoge aplicaciones específicas de la digitalización y de la inteligencia artificial en la región. Pablo Guerrero, miembro del Programa BIODATA, cita trabajos en Brasil y Honduras basados en colecciones digitalizadas. En Brasil, estos registros se han utilizado para identificar qué especies amenazadas requieren prioridad de conservación y documentar pérdidas asociadas al desarrollo. En Honduras, los especímenes digitalizados ayudaron a completar inventarios de áreas protegidas y revelaron que aproximadamente el 33% de las especies de plantas identificadas dentro de esas zonas no figuraban en los planes oficiales de gestión y conservación. Costa Rica ofrece otro ejemplo: tras combinar registros publicados y colecciones digitalizadas, investigadores incrementaron en casi un 20% la diversidad fúngica conocida en el país. Para Alexandre Antonelli, director ejecutivo de Ciencia de Kew Gardens, el informe proporciona una "visión extraordinariamente rica y emocionante del futuro de las plantas y los hongos" al poner a disposición datos y herramientas sin precedentes para que científicos y profesionales actúen con mayor rapidez e impacto.

Inteligencia artificial: herramienta poderosa con límites sociales

El estudio también analiza el papel de la inteligencia artificial en la conservación. Sistemas de aprendizaje automático ya se utilizan para identificar grupos de plantas difíciles de distinguir, acelerar el trabajo taxonómico y centrar el esfuerzo de especialistas en especies potencialmente nuevas. Nicolás Castaño, líder del Grupo de Flora del Programa de Ecosistemas de Colombia e investigador del Herbario Amazónico Colombiano del Instituto Sinchi, advierte sin embargo que la IA "es como una medicina; bien usada te ayuda, mal usada te envenena". A su juicio, distintas herramientas digitales permiten integrar datos y generar modelos con una velocidad y alcance inéditos, pero la conservación de la mayoría de las especies silvestres depende en gran medida de los acuerdos —o desacuerdos— entre comunidades locales y gobernantes, que no siempre consideran los apoyos técnicos. El informe insiste en que la respuesta a la crisis de biodiversidad exige cooperación internacional y que ningún país ni institución puede afrontarla en solitario, incluso en un escenario donde, solo entre 2024 y 2025, se describieron 4600 nuevas especies de plantas y 7800 especies de hongos, mientras la magnitud real de la pérdida sigue sin conocerse por completo.