La advertencia de Anderson y el giro militar de Washington
La entrevista difundida por BBC News Brasil sitúa a la región en lo que el periodista define como “un momento perverso”. A su juicio, Donald Trump ha colocado su personalidad y sus intereses por encima de los de Estados Unidos y está moldeando el comportamiento de numerosos líderes del continente, que buscan su beneplácito. Anderson vincula esas dinámicas con el llamado Escudo de las Américas y con la declaración de Trump ante Naciones Unidas, donde el mandatario sostuvo que “si es necesario, Estados Unidos usará su incomparable poderío militar para garantizar los intereses nacionales en la región”, citando como ejemplo la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero. Para Anderson, la combinación de retórica de fuerza, operaciones contra el narcotráfico y alianzas selectivas dibuja un escenario en el que las futuras intervenciones podrían justificarse bajo el pretexto de combatir el delito, pero con fuertes implicaciones para la soberanía de los países latinoamericanos.
Cuba, entre el bloqueo intensificado y el ocaso de la era Castro
Uno de los ejes más duros del análisis de Jon Lee Anderson es la situación de Cuba. El reportero recuerda que la isla ya atravesó el denominado Periodo Especial durante cinco o seis años tras la caída de la Unión Soviética, pero sostiene que el actual momento es “la peor etapa” de esa larga historia de carencias: describe un “bloqueo explícito” que, según él, busca asfixiar económicamente al país y que se prolonga desde hace nueve meses, afectando alimentos, combustible y acceso a divisas que en gran parte provienen de Estados Unidos mediante remesas, importaciones autorizadas y petróleo. En ese contexto, Anderson subraya la fragilidad institucional: Raúl Castro, de 95 años, continúa siendo para muchos el verdadero líder, con una autoridad simbólica comparable a la de un “líder supremo”, mientras que Miguel Díaz-Canel aparece como un dirigente designado con poder limitado. El periodista afirma que el régimen comunista está “atrapado en arenas movedizas” y menciona contactos exploratorios entre funcionarios estadounidenses y Raúl Guillermo Rodríguez Castro (El Cangrejo, Raulito), nieto de Raúl, que se habrían frenado por la oposición de sectores cubanoestadounidenses de línea dura en Miami, reacios a negociar con cualquier miembro de la familia Castro. Según su lectura, Estados Unidos tiene hoy más influencia sobre el futuro de la isla que en cualquier otro momento reciente, y la muerte de Raúl podría marcar, por simple biología, el cierre definitivo de la era Castro y abrir una disputa interna por el poder.
Trumpismo, soberanía y la presión sobre toda América
Más allá de Cuba y Venezuela, Jon Lee Anderson sostiene que “toda América Latina está bajo el efecto Trump” y que el estilo del presidente de Estados Unidos ya condiciona a gobiernos de distinto signo ideológico. Menciona incluso que “hasta Canadá es tratado como si fuera Corea del Norte”, para ilustrar el alcance de la presión. En su relato, figuras del entorno de Trump, como el secretario de Defensa Pete Hegseth, encarnarían una postura particularmente beligerante desde el Pentágono. Anderson alerta de que Washington podría no solo acusar a mandatarios de ser narcotraficantes para justificar operaciones, sino también utilizar a aliados empresariales —cita a Elon Musk— para influir con cientos de millones de dólares en procesos electorales a través de redes sociales y sistemas de telecomunicaciones. Este entramado, afirma, deja a los países latinoamericanos “más que nunca” bajo la órbita de una potencia hegemónica dispuesta a emplear recursos militares, financieros y tecnológicos para relegitimar su liderazgo regional, mientras algunas derechas radicales, como las que hoy respaldan a dirigentes como Javier Milei en Argentina o fuerzas conservadoras en Brasil, aprovechan esa cercanía con Washington de forma oportunista.
El vacío de la izquierda y los modelos alternativos
El veterano corresponsal, que lleva más de 40 años reportando en el continente, dirige también su mirada crítica a la propia izquierda latinoamericana. Según Jon Lee Anderson, el progresismo “ilustrado y liberal” descuidó la autocrítica y se alineó sin matices con líderes fuertes como Daniel Ortega, los Castro o Nicolás Maduro, tolerando excesos en materia de libertades civiles y corrupción. Esa falta de renovación, argumenta, impidió consolidar proyectos socialdemócratas estables que combinaran mercado y protección social, como los que identifica en los modelos de Luiz Inácio Lula da Silva y José Mujica. Menciona también intentos más recientes de jefes de Estado como Claudia Sheinbaum en México o Gabriel Boric en Chile, así como el caso de Gustavo Petro en Colombia, a quien acusa de haber desperdiciado parte de sus opciones por su propio comportamiento. Frente a esa fragmentación, ve a la extrema derecha articulada alrededor del movimiento MAGA de Trump, definido como “reaccionario y antiélite” pero con capacidad de aglutinación. Para Anderson, la ausencia de una izquierda liberal democrática cohesionada tanto en América Latina como en Estados Unidos —donde cita a figuras como Gavin Newsom, Alexandria Ocasio-Cortez o Zohran Mamdani como posibles referentes dispersos— deja el terreno abonado para que la agenda militarista y de mano dura impulse nuevas intervenciones y reconfigure el mapa político regional en los próximos años.