Del campo y la Marina al corazón de una batalla legislativa
JoAnna Mendoza nació en Arizona en 1976 y creció en una familia de trabajadores agrícolas que dependía de programas de asistencia alimentaria para sobrevivir. Recuerda que, de niña, se levantaba a las cuatro de la madrugada con el olor de las tortillas y que hubo un mes en el que, según relata, “no tuvimos gas para la calefacción. Así que el agua para ducharnos estaba fría”. Esa precariedad la empujó a alistarse en la Marina y el Cuerpo de Marines, donde construyó una carrera militar de dos décadas antes de pasar por la oficina de un congresista, su primer contacto con la política institucional.
Su biografía es hoy uno de sus principales activos electorales: es madre soltera, se identifica como queer, es bilingüe y creció cerca de la frontera sur en un entorno de marginación. Además, su padrastro, un mexicano indocumentado, logró regularizarse bajo la amnistía migratoria de 1986 promulgada por Ronald Reagan, lo que refuerza su defensa de un nuevo proceso de regularización. Con este bagaje personal y político, Mendoza intenta arrebatar al republicano Juan Ciscomani el escaño del Distrito 6 de Arizona, que se extiende a lo largo de parte de la línea limítrofe con México y que se considera estratégico para que los demócratas intenten recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Pobreza, SNAP y una contienda clave con Juan Ciscomani
El Distrito 6 de Arizona votó por Donald Trump y por el actual representante, Juan Ciscomani, en las elecciones de 2024 por márgenes estrechos. El Partido Demócrata ve en esta demarcación una oportunidad para recuperar terreno entre el electorado latino. Mendoza recorre pequeñas comunidades del distrito insistiendo en que, según afirma, muchos residentes “no pueden sobrevivir; tienen dos o tres empleos” y han sido excluidos de programas como SNAP y Medicaid. “Casi 500 000 personas han quedado fuera de SNAP. Eso incluye también a niños”, alerta, subrayando que en Arizona las familias inscritas en SNAP acceden a comidas escolares durante el verano, un apoyo ahora en duda para miles de menores.
Mendoza sostiene que la carrera no es solo una disputa local, sino un capítulo de la pugna nacional con Donald Trump. Asegura que “la gente está sufriendo mucho” y acusa a Ciscomani de prometer la protección del programa de asistencia alimenticia, la atención médica y los empleos sin respaldarlo con votos en Washington. Su estrategia de campaña pasa por presentarse como una representante que trasladaría directamente a la capital los problemas cotidianos de familias que, como la suya en los años ochenta, viven entre salarios bajos, inseguridad alimentaria y un acceso limitado a la salud.
Vía a la ciudadanía y ruptura con el maximalismo anti-ICE
El eje más controvertido de su programa es la exigencia de un camino hacia la ciudadanía para los indocumentados “que trabajan arduamente, respetan la ley y contribuyen a sus comunidades”. Para Mendoza, han pasado demasiados años “bajo administraciones tanto demócratas como republicanas” sin una reforma migratoria integral. Afirma que personas con y sin documentos sostienen sectores como la agricultura y la construcción y que la Administración de Trump utiliza la migración como distracción respecto a preocupaciones como el empleo, el coste de la gasolina o el riesgo de enviar a jóvenes a guerras sin “una estrategia clara”.
Frente al lema “abolir el ICE”, se distancia de la posición más radical de la izquierda demócrata. Considera que eliminar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas no resolvería los abusos: “eliminar una agencia no detiene el comportamiento poco ético e ilegal”. Recuerda que, cuando se disolvió el Servicio de Inmigración y Naturalización, sus funciones se repartieron en tres organismos y “seguimos viendo repercusiones muy similares” con agentes que incurren en prácticas inconstitucionales. Mendoza exige reformas profundas, auditorías claras en centros de detención y rendición de cuentas antes de otorgar nuevos fondos a una agencia que, a su juicio, está “aterrorizando a nuestras comunidades”.
Más de 50 muertos bajo custodia y el debate sobre la seguridad fronteriza
El historial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas es uno de los puntos más sensibles del debate. De acuerdo con datos citados en la entrevista, más de 50 migrantes han muerto bajo su custodia, y en los últimos meses se han registrado muertes de migrantes e incluso ciudadanos estadounidenses por disparos en operativos. Mendoza no resta gravedad a estos hechos, pero insiste en que la solución es aumentar la supervisión, mejorar la capacitación de los agentes y garantizar investigaciones de antecedentes y filtros de seguridad rigurosos, no una simple disolución de la estructura burocrática.
Al mismo tiempo, defiende modernizar la seguridad fronteriza con un equilibrio entre cumplimiento de la ley y trato digno. Como ex marine, reivindica la necesidad de que las comunidades se sientan seguras, pero rechaza que la seguridad se base en el miedo: afirma que las redadas se están llevando a “madres, veteranos, pequeños empresarios, nuestros vecinos” más que a criminales peligrosos. Sus propuestas incluyen asegurar que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estén bien capacitados y que afronten consecuencias si se desvían de la legalidad. Mendoza advierte que mientras demócratas y republicanos postergan la reforma migratoria y la seguridad fronteriza, la población vive un clima de temor cotidiano.
Elecciones de noviembre: qué se juega Arizona
De cara a las elecciones de noviembre, Mendoza resume su campaña como una respuesta de urgencia a ese sufrimiento acumulado. Promete presionar al Gobierno federal de Estados Unidos para que rinda cuentas de sus gastos y decisiones, reforzar la supervisión del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y promover medidas que alivien la situación económica de las familias más vulnerables, de los trabajadores agrícolas a quienes enlaza con su propia experiencia infantil. Reitera que las vías hacia la ciudadanía deben empezar a diseñarse “ahora”, incluso si no se materializan hasta “después de que lleguemos a la Casa Blanca”, porque “la gente de este país se lo merece”.
El desenlace en el Distrito 6 de Arizona tendrá implicaciones que superan los límites estatales. Un triunfo de Mendoza no solo podría contribuir a inclinar la balanza a favor de los demócratas en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, sino que enviaría una señal sobre cuánto respaldo conserva la política de deportaciones masivas de Donald Trump en un territorio fronterizo. Si pierde, la continuidad de Juan Ciscomani reforzaría la estrategia republicana de mano dura; si gana, la agenda de regularización, control al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y refuerzo de la red de protección social avanzaría un escaño más en Washington.