Domingo 20 Septiembre 2026
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Internacional: Irán y los hutíes cercan la economía mundial al consolidar su dominio sobre Ormuz y Bab el Mandeb

Unos 40.000 millones de dólares en gasto militar anual en el golfo Pérsico, misiles Patriot de cuatro millones de dólares la unidad y un oleoducto clave paralizado no han evitado que Irán y la milicia hutí apunten hoy al corazón de la economía mundial: el estrecho de Ormuz y Bab el Mandeb, dos gargantas marítimas desde las que condicionan el flujo global de petróleo y gas.

Mural sobre Bab el Mandeb en Saná mientras Irán y los hutíes presionan las rutas energéticas mundiales
Un hombre camina ante un mural alusivo al estrecho de Bab el Mandeb en Saná, capital de Yemen, en plena consolidación del control hutí de ese paso marítimo estratégico con apoyo de Irán. El cerco sobre Bab el Mandeb y el cierre de Ormuz tensionan el suministro global de petróleo y gas. (Foto: Osamah Abdulrahman / AP Photo)
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Estados Unidos, entre la guerra con Irán y la pasividad frente a Arabia Saudí

Según el relato diplomático y militar recabado en Washington y Madrid, la desastrosa guerra contra Irán lanzada por Donald Trump dejó cerrado el estrecho de Ormuz hace más de seis meses, pese a sus reiteradas promesas de reapertura. La Oficina Presupuestaria del Congreso cifra en alrededor de 40.000 millones de dólares (34.860 millones de euros) el coste anual de la presencia militar estadounidense en la región, mientras el brazo auditor del Pentágono admite una grave escasez de interceptores antimisiles tras los ataques iraníes. Cada proyectil Patriot cuesta unos cuatro millones de dólares y su reposición puede demorarse un lustro, un dato que alimenta las dudas sobre la capacidad de Washington para sostener simultáneamente este conflicto y responder a un eventual choque en otros puntos sensibles, como el estrecho de Taiwán.

Bab el Mandeb, nuevo cuello de botella bajo control hutí

Mientras Ormuz permanece a merced de la República Islámica, la milicia hutí, respaldada y financiada por Irán, ha pasado de ejercer un control parcial en Bab el Mandeb a un dominio casi total tras la toma de la isla de Mayun y del puerto de Moca, en Yemen. De acuerdo con información avanzada por Axios, el príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salmán llamó dos veces a la Casa Blanca para exigir una acción contundente contra los hutíes y las milicias proiraníes en Irak, responsables de paralizar el oleoducto Este-Oeste. Donald Trump, sin embargo, ha optado por no atender esos ruegos y mantiene una postura de aparente inacción, pese a que el cierre del ducto ha reducido prácticamente a cero las exportaciones saudíes de crudo, salvo ventas marginales desde inventarios o cargamentos que logran salir por un Ormuz militarizado.

Oleoducto saudí paralizado y mercados energéticos al límite

Arabia Saudí, que utilizaba el oleoducto Este-Oeste para sortear el bloqueo de Ormuz, ve ahora cómo esa válvula de escape también queda clausurada por ataques de milicias proiraníes en Irak. La pausa forzosa del tránsito ha dejado al mundo prácticamente una semana sin recibir un solo barril nuevo de quien era el mayor exportador global, una situación inédita ni siquiera en las crisis petroleras de los años setenta. Saudi Aramco ha comunicado a refinerías europeas que no podrán contar con su crudo durante al menos un mes, al mismo tiempo que refinerías rusas quedan fuera de juego por ataques ucranios. El resultado es un encarecimiento acelerado de los combustibles fósiles, que ya ha obligado a la primera subida de tipos de interés desde 2023 tanto en Estados Unidos como en Europa, encareciendo el crédito y lastrando el consumo y la inversión.

Diplomacia a puerta cerrada con los hutíes y presión interna sobre Trump

Lejos de respaldar militarmente a Riad, la Casa Blanca ha enviado discretamente una delegación a Mascate (Omán) para reunirse con representantes hutíes, a quienes oficialmente cataloga como organización terrorista. Según Reuters, los insurgentes yemeníes se comprometieron a no atacar buques mercantes que crucen Bab el Mandeb hacia o desde el canal de Suez, concentrando sus acciones en objetivos saudíes. En paralelo, Trump ha pedido al presidente ucranio Volodímir Zelenski que deje de golpear refinerías rusas dedicadas a producir gasóleo, cuyo precio marca máximos históricos en las gasolineras estadounidenses. Esta maniobra, concebida para aliviar el malestar de los conductores antes de las legislativas del 3 de noviembre, choca con la estrategia de Kiev de presionar el flanco energético de Vladímir Putin. Con la opinión pública estadounidense castigando el alza del coste de la vida y las encuestas adversas para el Partido Republicano, el presidente insinúa desde Camp David que sopesa una “gran decisión” sobre Irán, mientras convoca a los países del Golfo a una reunión al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas para redefinir su estrategia.

Dos estrechos, una tercera parte del crudo mundial y un giro forzado hacia la transición energética

El cierre de Ormuz, el control de Bab el Mandeb por la milicia hutí y la interrupción del oleoducto saudí dejan a los importadores sin acceso fiable a una región que aportaba casi un tercio de los carburantes que consume el planeta. El crecimiento económico global se mantiene por ahora con una resistencia inusual, pero la combinación de inflación, encarecimiento de la energía y políticas monetarias más estrictas abre la puerta a un frenazo brusco. Estos mismos factores aceleran la electrificación del parque móvil y la sustitución del crudo del golfo Pérsico por suministros de otras latitudes, como ya constatan productores alternativos que “hacen caja” con la crisis. Sin embargo, la transición forzada por la geopolítica no corrige las vulnerabilidades estructurales del sistema energético, que sigue dependiendo de unos pocos cuellos de botella estratégicos. Mientras Irán y la milicia hutí mantengan su capacidad de presión en Ormuz y Bab el Mandeb y Washington continúe atrapado entre sus errores de cálculo y el calendario electoral, el riesgo de nuevos sobresaltos en precios, inflación y estabilidad financiera seguirá siendo elevado.