Miércoles 23 Septiembre 2026
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Estados Unidos: El presidente de Irán acusa en la ONU a Washington e Israel de violar el derecho internacional

Al cumplirse casi siete meses de guerra y ante los representantes de los 193 países miembros de Naciones Unidas, el presidente de Irán, Mahmud Pezeshkián, acusó en Nueva York a Estados Unidos e Israel de violar el derecho internacional con sus ataques sobre territorio iraní y de practicar terrorismo de Estado, mientras reivindicó su disposición a negociar sin aceptar “el lenguaje de la fuerza”.

El presidente iraní Mahmud Pezeshkián interviene ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York
El presidente de Irán, Mahmud Pezeshkián, durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, donde acusó a Estados Unidos e Israel de violar el derecho internacional y calificó los bombardeos sobre Irán de terrorismo estatal en plena guerra. (Foto: UN Photo/Loey Felipe)
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Un discurso de guerra en la sala de la diplomacia

Desde la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas, donde hace solo un día el presidente Donald Trump amenazó con “aniquilar” Irán si no se alcanza un acuerdo de paz, Mahmud Pezeshkián pronunció un discurso de cerca de 25 minutos en el que presentó la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel como una agresión ilegítima contra infraestructuras civiles. Acompañado por una delegación estrechamente vigilada por el Servicio Secreto, el mandatario recordó que hace apenas siete meses se refugiaba en un búnker durante los primeros bombardeos y denunció que “las amenazas” de Washington solo están consiguiendo “unir a Irán”. En un momento especialmente duro, sostuvo que los ataques norteamericanos e israelíes, realizados con “la tecnología y los sistemas de armamento más modernos”, constituyen “terrorismo”, y afirmó que, pese a los golpes, la República Islámica “no ha hincado la rodilla”.

Las víctimas de Minab como símbolo de la acusación

El tramo más tenso de la intervención llegó cuando el presidente iraní alzó fotografías de los menores muertos en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh de Minab, destruida el 28 de febrero por misiles estadounidenses según la versión de Teherán. Aquel bombardeo causó 150 muertos, en su mayoría alumnos, y se ha convertido en un símbolo interno de la guerra. Pezeshkián aseguró que “estos niños murieron por bombas lanzadas por Estados Unidos e Israel” y que “eran inocentes, no habían cometido ningún delito”. Mientras el mandatario describía esos ataques como “cobardes agresiones” contra población indefensa, el representante de Estados Unidos abandonó la sala en señal de protesta. Sus palabras se apoyan en un reciente informe de la ONU que concluyó que Estados Unidos pudo haber perpetrado crímenes de guerra en sus primeros bombardeos, incluido el ataque contra la escuela de Minab, una acusación que la Administración de Trump rechaza de plano.

Entre la amenaza de Trump y la vía de diálogo

Las acusaciones de Mahmud Pezeshkián se producen justo después de que Donald Trump utilizara la misma tribuna para advertir que “aniquilaría” Irán si no hay acuerdo, en un mensaje con claro tono electoral. Ante ello, el presidente iraní replicó que “Trump debe saber que las amenazas solo conseguirán unir a Irán” y reiteró que su país está “dispuesto al diálogo, la diplomacia y las negociaciones”, pero que “no aceptamos el lenguaje de la fuerza”. En paralelo al cruce de discursos, se desarrolla una intensa actividad diplomática en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas: el ministro de Exteriores iraní, Abás Araghchí, mantuvo una reunión de tres horas con los enviados de Estados Unidos Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump, y está previsto que “en un futuro próximo” continúen los contactos, según el propio mandatario estadounidense. Witkoff escribió en la red social X que las conversaciones indirectas habían sido “extensas” y expresó su deseo de que resulten “constructivas y prometedoras”, mientras Irán, por boca de su portavoz Esmail Baghaei, aseguró que exigió el fin de la guerra y del bloqueo de los puertos iraníes.

Presión militar, programa nuclear y bloqueo de Ormuz

Más allá de las acusaciones directas, Mahmud Pezeshkián aprovechó su presencia en Nueva York para reafirmar que Irán seguirá adelante con su programa atómico, al señalar que la “tecnología nuclear pacífica forma parte inherente” del progreso del país. En ese contexto, denunció el cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde antes del estallido del conflicto transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se exporta en el mundo. “No puede ser que todo el mundo se beneficie del estrecho mientras a nosotros se nos niega el acceso a la navegación por esta ruta”, aseguró, advirtiendo de que el “despliegue permanente de flotas hostiles” solo contribuirá a prolongar la guerra. La delegación iraní, autorizada a viajar a la sede de Naciones Unidas con un equipo reducido, ha encadenado reuniones con representantes del Reino Unido, Italia, Austria, Qatar y Azerbaiyán, además de la responsable europea de política exterior, Kaja Kallas, con el objetivo declarado de explorar una salida negociada al conflicto sin renunciar a responder militarmente a los ataques que Teherán considera ilegales.

La ONU, entre la denuncia y la incapacidad de frenar la guerra

El informe reciente de la ONU sobre posibles crímenes de guerra en los primeros ataques de Estados Unidos, unido a las denuncias iraníes y a la negativa de la Administración de Trump a aceptar responsabilidades, coloca a la Asamblea General de Naciones Unidas ante el dilema de cómo gestionar una guerra en la que uno de los principales actores militares es también miembro permanente del Consejo de Seguridad. Mientras Washington intenta reforzar una campaña de aislamiento económico y militar contra Irán, Teherán utiliza este foro para presentarse como víctima de ataques ilegales y para exhibir, como ha hecho Mahmud Pezeshkián con las imágenes de Minab, el coste humano de los bombardeos. A falta de avances visibles hacia un alto el fuego, la combinación de presión militar, bloqueo del estrecho de Ormuz y contactos discretos en Nueva York perfila un escenario en el que el desenlace dependerá de si las negociaciones discretas impulsadas por Abás Araghchí, Steve Witkoff y Jared Kushner se traducen en compromisos verificables o si la guerra entra en una fase todavía más peligrosa para la seguridad regional y para la economía global.