El caso ha salido a la luz pública gracias a las denuncias de cuatro exseminaristas, quienes además hicieron hincapié en que el religioso abusa del poder otorgado por la iglesia católica para hacer sus fechorías.
El proceso es el resultado de una investigación periodística que recoge los testimonios de los cuatro exseminaristas. Además, los testimonios también recogen que el arzobispo tiene la costumbre de acoger a los jóvenes en su propia casa.
Los denunciantes tenían entre 15 y 18 años cuando sufrieron los abusos, entre 2010 y 2014, según reporta el portal de noticias G1. Lugar de los abusos Tal y como recoge la investigación, los encuentros en casa del arzobispo tenían lugar en tres estancias.
En la capilla, donde la conversación se trataba sobre la vocación religiosa, en la sala de estar, donde conversaban sobre la familia y los estudios, y en el dormitorio donde hablaban de intimidades y tuvieron lugar los presuntos abusos sexuales.
Según una entrevista publicada por G1 con uno de los denunciantes, los abusos del arzobispo con él duraron dos años y se producían cada tres meses, aproximadamente. Tres de los presuntamente abusados terminaron abandonando el seminario, mientras que el cuarto fue expulsado por motivos disciplinarios.
La investigación transcurre bajo secretario de sumario, mientras que el Vaticano ha enviado a una delegación a investigar los hechos. En Brasil, la explotación sexual es la segunda forma de violencia más corriente entre los niños de 0 a 9 años de edad.
Cada año se identifican 14.000 violencias domésticas, sexuales y físicas en los niños de 0 a 10 años. En el 65% de los casos el acto de violencia ocurre en el hogar (fuente: Sistema de Vigilancia de las Violencias y de los Accidentes del Ministerio de Salud, Brasil).