Sábado 3 Octubre 2026
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Haití: ONU alerta por más de 5500 agresiones sexuales en la primera mitad de 2026

Más de 5500 casos de violencia de género, en su mayoría violaciones de mujeres y niñas, fueron registrados en Haití durante el primer semestre de 2026, según la Organización de las Naciones Unidas. El portavoz de la ONU, Farhan Haq, advirtió de un “aumento alarmante” de las agresiones sexuales, en un país desbordado por la acción de bandas armadas y una crisis institucional prolongada.

Crisis de violencia sexual en Haití, con miles de agresiones registradas en 2026, según la ONU.
Una mujer camina por una calle en Haití, país sumido en una crisis política, social y económica mientras bandas armadas cometen asesinatos, violaciones y secuestros. Según la Organización de las Naciones Unidas, más de 5500 agresiones sexuales se registraron en el primer semestre de 2026. (Foto: Picture alliance/dpa)
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Escalada de agresiones sexuales y víctimas desplazadas

De acuerdo con los datos divulgados por el portavoz de la ONU, Farhan Haq, las autoridades haitianas documentaron más de 1000 casos de violencia de género solo en junio, y más de 3000 agresiones sexuales entre abril y junio de 2026. En total, alrededor de el 70% de los casos de violencia sexual fueron violaciones, muchas de ellas cometidas por pandillas de hombres armados que operan con amplia libertad en barrios y comunidades. Más de la mitad de las víctimas identificadas son mujeres desplazadas, lo que revela cómo la desprotección y el desarraigo agravan la exposición a la violencia sexual.

Bandas armadas y el uso del cuerpo de las mujeres como “campo de batalla”

Haití atraviesa una profunda crisis política, social y económica, en la que bandas criminales consolidan territorios mediante asesinatos, violaciones, saqueos y secuestros. En este escenario, la violencia sexual se ha convertido en un instrumento de control y terror. Youri Saadallah, del Consejo Noruego para los Refugiados, advirtió que las mujeres y las niñas están “siendo utilizadas como campo de batalla”, una expresión que ilustra el carácter sistemático y estratégico de estas agresiones y subraya la responsabilidad de las bandas armadas en la devastación del tejido social.

Respuesta internacional limitada y crisis humanitaria masiva

Ante el poder de las pandillas y el colapso de la seguridad interna, la comunidad internacional impulsó un grupo militar multinacional liderado por Kenia, cuyo intento de estabilizar el país fracasó, según reconoce la propia ONU. Tras ese desplome, la Organización de las Naciones Unidas anunció el despliegue de un contingente denominado Fuerza de Represión de Bandas (GSF), concebido como nueva respuesta frente al dominio de los grupos armados. Sin embargo, los datos recientes dan cuenta de que, por ahora, el impacto de estas iniciativas es insuficiente para frenar la expansión de la violencia sexual y de otros delitos graves.

Desplazamiento interno e inseguridad alimentaria

La violencia extendida se refleja también en una crisis humanitaria estructural. Según la ONU, 1,5 millones de los 11 millones de habitantes de Haití se encuentran desplazados dentro del país, al verse forzados a huir de sus comunidades por el control de las bandas y la ausencia de protección estatal. Al mismo tiempo, más de 5 millones de personas sufren una grave inseguridad alimentaria, lo que sitúa a casi la mitad de la población en una situación de extrema vulnerabilidad. Las cifras de 2026 ya se acercan, de forma proporcional, a los algo más de 8000 casos de violencia de género contabilizados en todo el año anterior, y anticipan un empeoramiento si no se refuerzan las medidas de protección, justicia y asistencia humanitaria.

Desafíos para la protección y la justicia

La combinación de impunidad, debilitamiento institucional y dependencia de la ayuda internacional deja a las víctimas de violencia sexual con escasas rutas de protección y reparación. Organismos como la Organización de las Naciones Unidas y el Consejo Noruego para los Refugiados insisten en que la respuesta no puede limitarse al despliegue de fuerzas de seguridad, sino que debe incluir mecanismos de atención médica, apoyo psicosocial y acceso efectivo a la justicia. Las cifras reportadas en la primera mitad de 2026 apuntan a que el desempeño de la Fuerza de Represión de Bandas (GSF) y de las autoridades nacionales será determinante para frenar la tendencia al alza de las agresiones y evitar que la violencia contra mujeres y niñas se consolide como un rasgo permanente de la crisis haitiana.