Jonathan llevaba dos años viviendo en Estados Unidos, donde trabajaba para mejorar las condiciones de su familia en Nicaragua. El accidente ha dejado devastados a sus seres queridos, quienes ahora están a la espera de que las autoridades estadounidenses concluyan las investigaciones para poder repatriar el cuerpo y darle sepultura en su tierra natal.
El trágico suceso ha conmovido a la comunidad de Ometepe, donde Jonathan era muy apreciado. Sus familiares, que aún no entienden del todo cómo ocurrió el accidente, claman por justicia y esperan que el responsable, un menor que conducía el vehículo involucrado, sea investigado adecuadamente. Además, la familia está gestionando los trámites necesarios para poder traer de vuelta los restos de Jonathan a Nicaragua y darle el último adiós.
Este incidente pone de relieve los riesgos que enfrentan muchos nicaragüenses que migran en busca de mejores oportunidades y, lamentablemente, sufren tragedias lejos de su patria.
