Lunes 19 Octubre 2026
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Estados Unidos: Latinos arrepentidos de Trump preparan un voto de castigo contra el Partido Republicano en las ‘midterms’

Hasta un 46% de los votantes latinos afirma que no volvería a apoyar a Donald Trump y el rechazo se eleva al 57% entre quienes cambiaron de partido para votarlo en 2024, según un sondeo de UnidosUS de septiembre. Dos años después, en barrios como Hyattsville (Maryland), Houston (Texas) o Miami-Dade (Florida), muchos de esos electores se declaran engañados y anuncian un voto de castigo contra el Partido Republicano en las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.

Electores latinos votan en Estados Unidos mientras crece el desencanto con Donald Trump.
Votantes de la comunidad latina depositan sus papeletas en un colegio electoral de Los Ángeles, símbolo de un electorado que fue clave en la victoria de Donald Trump en 2024 y que ahora se replantea su apoyo al Partido Republicano ante las políticas migratorias y económicas de la Administración Trump. (Foto: David McNew / Getty Images)
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Del voto de la esperanza al arrepentimiento abierto

El giro se palpa en negocios pequeños como el salón de belleza de Celia Salmerón en Hyattsville, en el condado de Montgomery (Maryland). Nacida en El Salvador y con 40 de sus 56 años en Estados Unidos, nunca había votado a un republicano hasta que respaldó a Donald Trump en 2024, confiando en sus promesas de deportar a los criminales y mejorar la economía. Hoy asegura que “yo creo que se le metió el diablo” y culpa a la Administración Trump de haber arruinado su clientela: muchos de sus clientes tuvieron que marcharse o fueron deportados, y resume su situación en una frase seca: “el negocio bajó, yo no tengo ni para pagar la renta de mi casa”.

En el mismo centro comercial de Hyattsville, José Flores —otro salvadoreño que ofrece jugos naturales, frutas con salsa picante y esquites, además de regentar un negocio de aire acondicionado— reconoce que se dejó seducir por el mensaje de orden y prosperidad. “Me siento culpable, la verdad”, admite ahora. Aunque a él le ha ido bien económicamente en los últimos dos años, no lo atribuye de forma clara al Gobierno y subraya que el sufrimiento a su alrededor pesa más que sus ganancias. Calcula que al menos 10 personas de su entorno han sido detenidas o deportadas y reclama que “personas como él deberían tener un permiso de residencia” al hablar de un empleado con Estatus de Protección Temporal (TPS), un programa cancelado para al menos 13 países y cuyo vencimiento para El Salvador el 9 de septiembre dejó a 170 000 salvadoreños en un limbo legal.

Desinformación, desengaño y un electorado latente

El director de la LULAC (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos), Ray Serrano, sostiene que el giro latino hacia Trump en 2024 fue menos masivo de lo que se proclamó, pero admite que existió un trasvase relevante impulsado por promesas económicas y por campañas de desinformación en WhatsApp, YouTube y Facebook. Según Serrano, muchos se “creyeron los mensajes de que los demócratas son socialistas, que iban a traer todas las políticas de socialismo de Venezuela, de Nicaragua y de Cuba a Estados Unidos” y que hablaban de una supuesta invasión de “millones de personas”. Ese relato caló especialmente entre votantes preocupados por la seguridad, pero no se tradujo en soluciones: ni la economía mejoró para la mayoría ni las deportaciones se limitaron a delincuentes, como perciben ahora electores como Salmerón o Flores.

La erosión del apoyo no implica, sin embargo, un trasvase automático al Partido Demócrata. De acuerdo con otra encuesta citada en la pieza original, un 38% de los votantes latinos seguía sin decantarse por ningún partido en septiembre, pese al desencanto con el Partido Republicano. La economía es el eje de ese malestar: el 40% de los hispanos asegura estar peor económicamente que hace un año; el 83% sitúa el coste de la vida como su principal preocupación y el 61% declara llegar justo o con problemas para pagar los gastos mensuales. Además, un 60% teme no poder pagar el alquiler y el 78% se ha visto obligado a ajustar su vida cotidiana —comprar alimentos más baratos, tirar de ahorros o sumar un segundo empleo u horas extra— para mantenerse a flote.

Empresarios latinos rompen con el Partido Republicano

El rechazo ya no se limita a trabajadores con bajos salarios. Más de 200 líderes hispanos —entre ellos cargos electos y representantes empresariales, religiosos, de derechos civiles y comunitarios— reunidos en el Comité de 100 enviaron a finales de septiembre una carta al presidente y a los líderes del Congreso de Estados Unidos para exigir permisos de trabajo y protecciones legales para migrantes indocumentados que llevan años en el país. Uno de los firmantes más visibles es Massey Villareal, dueño de la compañía de software Precision Task Group, con sede en Houston, y copresidente del Comité de 100. Desde enero, Villareal denuncia una pérdida de 200 000 trabajadores al mes, especialmente en construcción, agricultura, cuidados y hostelería, sectores donde la mano de obra latina es clave.

Villareal, que fue parte del aparato republicano en la elección de George W. Bush, asegura que ya no se considera republicano sino solo conservador: “Yo entré en el Partido Republicano, no en el partido de MAGA”. Se siente traicionado: apoyó a Trump porque creía en la promesa de expulsar a los criminales, pero concluye que “fueron por nosotros (…) no porque fueran criminales, sino por el color de la piel”. También critica el proteccionismo comercial de la Administración Trump y recuerda que “el Estado de Texas tiene unos 290 millones de intercambio comercial con México. Y este presidente se ríe de esa relación”. A su juicio, el 3 de noviembre se producirá un “voto de castigo; los latinos van a castigar al Partido Republicano”.

Florida y el desgaste de un bastión republicano

La fractura se extiende a plazas tradicionalmente favorables al Partido Republicano como Florida, donde parte importante de la comunidad cubana ha sido un pilar de ese partido. Liliam López, presidenta de la South Florida Hispanic Chamber of Commerce y miembro de la American Business Immigration Coalition (ABIC), resume el desconcierto frente a la ofensiva migratoria en Miami-Dade County: el electorado hispano votó esperando “orden, disciplina y que estuviera toda la migración legalizada”, pero se ha encontrado con redadas y deportaciones intensas precisamente en el condado que más apoyó a Trump. López, que llegó desde Cuba con tres años y votó varias veces por candidatos republicanos, afirma ahora que “están tratando a mi gente, al hispano, como perros” y sentencia que ya no volverá a votar por ellos.

De Maryland a Florida, pasando por Texas y California, el patrón se repite: promesas de seguridad y prosperidad seguidas de deportaciones masivas, fin de programas como el TPS para 13 países, precariedad y escasez de mano de obra. Con un 83% de latinos angustiado por el coste de la vida y un 40% que declara estar peor económicamente que hace un año, el resultado del voto latino en las ‘midterms’ del 3 de noviembre será un termómetro decisivo para medir si la ruptura con el Partido Republicano se traduce en una realineación duradera del mapa político estadounidense o en una etapa de volatilidad en la que casi cuatro de cada diez hispanos siguen huérfanos de partido.