Martes 29 Septiembre 2026
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España: El regreso de Maricarmen a su piso reaviva la batalla por la vivienda y los alquileres abusivos

3 020 dólares frente a 572: el salto del alquiler que casi expulsó para siempre a Maricarmen Abascal, de 87 años, del piso madrileño donde vivió más de siete décadas. La anciana, desalojada el 23 de septiembre de 2026 y luego hospitalizada, podrá regresar a su vivienda tras un acuerdo con la empresa Urbagestión, según confirmó su abogada.

Maricarmen Abascal, de 87 años, es trasladada en silla de ruedas tras su desalojo en Madrid
Maricarmen Abascal, de 87 años y con problemas de movilidad, se convirtió en el rostro de la crisis de vivienda en España tras ser desalojada del piso en el que había vivido más de siete décadas en Madrid. Su caso desató protestas masivas y presionó para un acuerdo que le permite regresar a casa. (Foto: Getty Images)
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Un desalojo que se convirtió en símbolo nacional

La vivienda que ocupa la familia Abascal fue alquilada por el padre de Maricarmen en 1956, en un régimen antiguo que limitaba las subidas de renta. En 2018, la firma de inversión Urbagestión compró el inmueble y elevó el alquiler de unos 572 dólares mensuales a 3 020 dólares. Más tarde ofreció rebajarlo a 1 700 dólares, aún por encima de la pensión cercana a 1 400 dólares que recibe la anciana, lo que hacía imposible para ella asumir el pago. Tres intentos previos de desalojo habían sido bloqueados por los tribunales, pero el cuarto, ejecutado el 23 de septiembre de 2026, acabó con Maricarmen trasladada en camilla y hospitalizada, alimentando la indignación social y la percepción de abuso en un mercado de alquiler desbordado.

El acuerdo: mismo piso, nuevo contrato

Tras días de tensión y acusaciones públicas contra Urbagestión por negarse a negociar, la abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, anunció en rueda de prensa que ambas partes habían alcanzado un entendimiento. Duro afirmó que hubo "buena voluntad por ambas partes" y que la anciana aceptó regresar a su hogar con un nuevo contrato de alquiler por una cantidad similar a la que pagaba antes, lo que evita la fuerte subida planteada. La letrada subrayó que el resultado no se explica solo por la mesa de negociación, sino por la presión ciudadana, y calificó el acuerdo como "resultado de la movilización social" que durante días tomó las calles y las redes. Los colectivos que la acompañan celebran el desenlace como una victoria, pero advierten de que no frenarán su campaña hasta lograr garantías efectivas contra desalojos que consideren injustos.

Protestas en Sol y giro político del gobierno

El caso Abascal catalizó un malestar latente. En los últimos días, miles de personas instalaron un campamento en la Puerta del Sol de Madrid para exigir no solo el regreso de la anciana a su piso, sino también una regulación más estricta del mercado de alquiler. Las marchas se extendieron a otras grandes ciudades españolas, donde decenas de miles de manifestantes denunciaron la escasez de vivienda asequible y el encarecimiento de las rentas. En este clima, el gobierno de Pedro Sánchez aprobó este martes un paquete de alivio en materia de vivienda que ahora deberá examinar el Congreso español. Entre las medidas figuran la prohibición de desahucios hasta 2030 y una prórroga de 2 años para los contratos de alquiler que finalicen antes del 31 de diciembre de 2028. Aunque todavía no hay detalles legislativos completos, el giro político refleja hasta qué punto un caso individual puede precipitar cambios normativos.

Un déficit estructural: 700 000 viviendas menos de las necesarias

Más allá del drama personal de Maricarmen, las cifras del mercado explican la intensidad de la reacción social. El Banco de España estima que faltan unas 700 000 viviendas en el país si se compara la demanda actual con el ritmo de construcción de nuevas unidades. Este déficit alimenta una competencia feroz por los pisos disponibles y facilita que empresas de inversión como Urbagestión impongan alquileres que muchos hogares no pueden asumir. Los colectivos de inquilinos ven en la trayectoria de la familia Abascal —desde el contrato protegido de 1956 hasta la compra del edificio en 2018 y el intento de multiplicar la renta— el ejemplo de una transformación del mercado en beneficio de fondos y grandes propietarios. Reclaman límites más estrictos a los incrementos de alquiler, protocolos obligatorios de mediación antes de cualquier desahucio y protección reforzada para personas mayores o con movilidad reducida.

El futuro de la regulación y la batalla por la vivienda digna

Mientras Maricarmen se prepara para regresar al piso en el que ha pasado más de 70 años, organizaciones sociales y plataformas de inquilinos insisten en que el problema es estructural. Consideran que sin una aplicación efectiva de las nuevas medidas del gobierno de Pedro Sánchez, un calendario claro en el Congreso español y un aumento sostenido del parque de vivienda asequible, los casos de desalojo de personas vulnerables seguirán repitiéndose. El desenlace del expediente de Abascal se interpreta como un precedente que puede animar a otros inquilinos a recurrir, litigar y organizarse colectivamente. El siguiente paso será comprobar si la combinación de movilización social, decisiones judiciales y reformas legales logra traducirse en cambios reales en los barrios, donde la pugna por cada vivienda disponible se ha convertido en uno de los grandes ejes del debate público en España.