Zonas protegidas de la Red Natura 2000, en el centro del fuego
Los focos más destructivos se concentran en la Sierra Oeste de Madrid y el Valle de Iruelas, en Ávila, áreas que limitan con la provincia de Toledo y forman parte de la Red Natura 2000, la red ecológica de la Unión Europea destinada a conservar la biodiversidad. Estos territorios, considerados estratégicos para la protección de ecosistemas, se han visto convertidos en paisajes calcinados en cuestión de días, lo que supone un retroceso ecológico difícil de cuantificar y que los expertos estiman que tardará décadas en revertirse.
Impacto sobre las ZEPA y la fauna amenazada
Dentro de la Red Natura 2000, los incendios han golpeado especialmente a las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Los Encinares del río Alberche y río Cofio, en Madrid, y el Valle de Iruelas, declarados ZEPA en 1989 y 1991 respectivamente, albergan más de 200 especies de aves, entre ellas el águila imperial ibérica, el buitre leonado y la cigüeña negra. La pérdida de cobertura vegetal y refugios naturales compromete la reproducción, las rutas de alimentación y la supervivencia de estas especies, muchas de ellas catalogadas como vulnerables o en peligro.
Bosques centenarios reducidos a cenizas
La masa forestal afectada está compuesta principalmente por pinos y encinas, acompañados de robles, enebros y castaños, algunos con más de cien años de antigüedad. Estos bosques maduros no solo representan un patrimonio natural, sino también un importante sumidero de carbono. Bajo ese dosel arbóreo vivían jabalíes, zorros, corzos, ranas y lagartos, entre otras muchas especies. Hoy, amplias zonas muestran suelos desnutridos y expuestos, con una fauna desplazada o muerta por el avance de las llamas, lo que anticipa procesos de erosión, pérdida de suelo fértil y cambios profundos en la composición del ecosistema.
Millones de toneladas de CO2 y décadas de recuperación
Además de la destrucción directa, los incendios han liberado a la atmósfera millones de toneladas de CO2, al quemar cientos de kilómetros cuadrados en cuestión de días. Este volumen de emisiones refuerza el círculo vicioso de la crisis climática: un clima más cálido y seco favorece incendios más intensos y extensos, que a su vez incrementan los gases de efecto invernadero. De acuerdo con los expertos, la regeneración de los bosques en zonas como la Sierra Oeste de Madrid y el Valle de Iruelas podría tardar décadas, y en algunos enclaves concretos no se alcanzarán las condiciones previas al fuego en el corto ni en el mediano plazo.
Alerta por la ola de calor y retos para la gestión futura
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, insistió en su llamado a la población para que “extreme los cuidados” ante la nueva ola de calor, señalando que cualquier imprudencia aumenta el riesgo de nuevos focos. La situación actual coloca bajo presión a la Red Natura 2000 y expone las debilidades en la prevención y gestión de incendios en áreas de alto valor ecológico. Para los especialistas, el siguiente paso será reforzar la planificación forestal, revisar las estrategias de protección de las Zonas de Especial Protección para las Aves y asegurar recursos a largo plazo para que estos territorios, esenciales para la biodiversidad europea, tengan una oportunidad real de recuperarse.