Un coronel retirado capturado tras esquivar una sentencia firme
Nelson Hasse Mazzei fue condenado en 2023, en un fallo definitivo de la Corte Suprema, a un total de 25 años de prisión: 15 años por homicidio calificado y 10 años por secuestro calificado. Pese a ello, nunca se presentó ante las autoridades. Desde esa fecha se mantuvo prófugo y, según el propio Poder Judicial chileno, era el único de los condenados por el caso Víctor Jara que no estaba cumpliendo la pena. El Poder Judicial chileno informó que la ministra en visita en causas de Derechos Humanos, de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, ordenó el ingreso inmediato a prisión del exmilitar apenas fue ubicado. De acuerdo con medios locales, fueron agentes de la Policía de Investigaciones de Chile quienes lo hallaron en una parcela de Puyehue, en el sur del país, cerrando así uno de los cabos sueltos de una causa emblemática de crímenes de la dictadura.
El asesinato de Víctor Jara y la brutalidad documentada por la justicia
Detrás del nombre de Hasse Mazzei está uno de los crímenes más documentados de la represión en Chile. Víctor Jara, referente de la "Nueva canción chilena" y profesor de la Universidad Técnica del Estado, fue detenido tras el golpe militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende y trasladado al entonces Estadio Chile, rebautizado hoy como Estadio Víctor Jara. La justicia chilena estableció que el 16 de septiembre de 1973, apenas cinco días después del golpe, el artista fue separado del resto de los casi 5.000 prisioneros recluidos en el estadio y conducido a los camarines. Allí, junto al entonces director general de Prisiones, Littré Quiroga Carvajal, fue sometido a graves agresiones físicas y psicológicas antes de ser ejecutado. Los registros judiciales dan cuenta de la dimensión de la violencia: el cuerpo de Jara presentaba 56 fracturas y 44 impactos de bala. La investigación concluyó que quienes integraban la estructura de mando interna, entre ellos Hasse Mazzei, disponían de armamento capaz de provocar esos traumas y heridas.
La cadena de mandos militares y los condenados en la causa
El fallo condenatorio no se limitó a Nelson Hasse Mazzei. La justicia chilena estableció responsabilidad penal para un grupo de exmilitares que operó en el Estadio Chile tras el golpe. Además de Hasse Mazzei, fueron condenados Hugo Sánchez, Raúl Jofré, Edwin Dimter, Ernesto Bethke, Juan Jara, Hernán Chacón y Patricio Vásquez por los crímenes cometidos contra Víctor Jara y Littré Quiroga Carvajal. En la misma sentencia, el oficial Rolando Melo fue condenado en calidad de encubridor. La resolución judicial sostiene que, pese a las negativas de participación, los exuniformados actuaron como autores dentro de la estructura de mando y tuvieron control de las armas utilizadas. Parte de ese entramado se vio alterado en agosto de 2023, cuando Hernán Chacón se suicidó antes de ser detenido. Raúl Jofré, al igual que Hasse Mazzei, tampoco acudió voluntariamente a cumplir la condena dictada por la Corte Suprema, lo que obligó a las autoridades a activar dispositivos de búsqueda y captura contra oficiales retirados décadas después de los hechos.
Extradiciones, prófugos y la larga sombra de la dictadura
La detención de Hasse Mazzei se suma a otra decisión clave ocurrida en 2023: la extradición desde Estados Unidos del teniente en retiro Pedro Barrientos, condenado en ese país como autor material del crimen y tortura de Víctor Jara y de Littré Quiroga Carvajal. Estas acciones ilustran cómo, más de medio siglo después del golpe, Chile sigue litigando en tribunales nacionales e internacionales para asegurar la responsabilidad penal por delitos de secuestro, tortura y homicidio. El caso Jara se ha convertido en símbolo de la violencia política ejercida durante los 17 años de régimen militar encabezado por el fallecido general Augusto Pinochet, periodo que dejó miles de personas torturadas, ejecutadas o desaparecidas. Cada detención tardía, cada prófugo localizado y cada extradición concedida se lee como parte de un esfuerzo de largo aliento por enfrentar crímenes cometidos en un contexto de terrorismo de Estado, donde las víctimas fueron reducidas a números y los perpetradores buscaron ampararse en el paso del tiempo.
Memoria, justicia tardía y las preguntas que siguen abiertas
El arresto de un coronel de 80 años no repara los 56 huesos fracturados ni las 44 balas halladas en el cuerpo de Víctor Jara, pero sí marca un punto de inflexión en una trama donde la impunidad se sostuvo durante décadas. El Estadio Chile, transformado hoy en Estadio Víctor Jara, es un recordatorio físico de los casi 5.000 prisioneros que pasaron por sus graderías convertidas en cárcel improvisada. La orden de ingreso inmediato a prisión de Hasse Mazzei dictada por Paola Plaza desde la Corte de Apelaciones de Santiago muestra que las causas de Derechos Humanos siguen activas dentro del sistema judicial chileno, pese al tiempo transcurrido desde 1973. Sin embargo, el propio expediente del caso revela que no todos los responsables afrontarán una celda: uno se quitó la vida antes de ser encerrado, otros negaron hasta el final su rol en la cadena de mando y la sociedad chilena aún debe lidiar con las huellas de miles de torturados, ejecutados y desaparecidos cuya historia no siempre está tan documentada como la de Jara y Quiroga Carvajal.