Los cadáveres estaban sepultados en parejas y distribuidos en cuatro fosas, a una profundidad de entre 50 centímetros y un metro. Peritos del Servicio Médico Forense precisaron que siete de los cadáveres corresponden a personas del sexo masculino, mientras que del octavo hasta el momento no se ha determinado a qué género corresponde.
Los ocho cadáveres han sido trasladados a las salas del Servicio médico, donde tratarán de identificar a las víctimas. De las primeras investigaciones de la Fiscalía, se desprende que los ocho cadáveres presentan huellas de tortura y asfixia, así como posibles impactos de arma de fuego.
La Fiscalía estatal mantiene como principal hipótesis, en estos casos de fosas clandestinas, la lucha que mantienen entre sí carteles de la droga, por el control de actividades ilícitas en las diversas regiones del estado.
