La deportación fue ejecutada por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la ciudad de Nueva Orleans, estado de Luisiana, desde donde fue retornada a Nicaragua.
Según los reportes oficiales, López Salazar tenía antecedentes penales por asalto agravado con arma mortal, asalto bajo los efectos de sustancias tóxicas, y su implicación en un accidente que provocó lesiones corporales graves.
Una vez en territorio nacional, la connacional fue entregada a las autoridades correspondientes, quienes determinarán si enfrentará algún proceso adicional en Nicaragua.
El caso ha generado preocupación entre ciudadanos y defensores de la seguridad pública, quienes insisten en la necesidad de reforzar los controles migratorios y el monitoreo de personas con antecedentes penales internacionales.
