El padre del menor Raúl Ernesto Pérez, relató que llegaron a Honduras hace cuatro días para vender alcitrones (dulces) en la plaza central de Tegucigalpa.
Desconsolado mencionó lo siguiente: “Andábamos vendiendo, pero como el parque estaba lleno, yo le dije: No te me pardas, pero como él era necio”.
“Yo estaba despachando el dulce, y en eso empecé a dar vueltas y no lo vi, y él desde temprano me andaba pidiendo reales para echarles a las estatuas.”
“A mí me da vergüenza, pero necesito ayuda para regresar a Nicaragua. Mi número es 88575582”. Concluyó.
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