Miércoles 4 Noviembre 2026
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Internacional: Catar busca GNL de Estados Unidos para sortear el bloqueo iraní y reactivar sus envíos

Más de un 95 % del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz está detenido y los mercados han perdido 10,1 millones de barriles diarios de petróleo, mientras Catar negocia que proveedores de Estados Unidos le vendan gas natural licuado (GNL) bajo acuerdos a largo plazo para cumplir sus contratos internacionales, de acuerdo con fuentes citadas por Bloomberg.

Tanquero de gas licuado navega en medio de la crisis energética ligada al cierre del estrecho de Ormuz
Un tanquero de gas licuado de petróleo ilustra la crisis energética provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, que ha paralizado parte de los envíos de Catar y obligado a QatarEnergy a negociar nuevos contratos de GNL con proveedores de Estados Unidos para garantizar sus compromisos de suministro. (Foto: Magnific)
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Catar pierde su papel dominante y se vuelca hacia el GNL estadounidense

Según las fuentes consultadas por Bloomberg, la compañía estatal QatarEnergy busca asegurar volúmenes de GNL procedentes de proyectos de exportación ya operativos en Estados Unidos, así como de terminales que aún están en construcción. Antes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero, Catar abastecía alrededor del 20 % del GNL mundial, pero sus envíos quedaron prácticamente paralizados por el riesgo de navegar buques cisterna a través del estrecho de Ormuz y por los daños sufridos en parte de su infraestructura. El giro estratégico hacia contratos a largo plazo con productores estadounidenses apunta a sostener los compromisos con sus clientes en Asia y Europa mientras su capacidad doméstica permanece limitada.

Ras Laffan dañada y el rol de Golden Pass LNG en Texas

Entre las instalaciones afectadas por la guerra destaca la gigantesca planta exportadora de GNL de Ras Laffan, cuya producción Catar aspiraba a casi duplicar para 2030. Las primeras semanas del conflicto dejaron a esta infraestructura perjudicada y las estimaciones internas señalan que repararla tomaría al menos tres años, lo que prolonga la presión sobre la oferta global. Paralelamente, Catar es uno de los propietarios de la planta Golden Pass LNG en Texas, que inició sus exportaciones en abril y ha ido elevando sus volúmenes. Además, la división QatarEnergy Trading ha incrementado de forma constante su capacidad para transportar combustible desde Estados Unidos, fortaleciendo la posición del país del golfo Pérsico como intermediario clave incluso cuando parte de su producción doméstica sigue fuera de servicio.

Ormuz: bloqueo cruzado entre Irán y Estados Unidos

La crisis se agrava por la militarización del estrecho de Ormuz. Teherán ha declarado la vía marítima “completamente cerrada” y ha delimitado una “zona prohibida” con sanciones para cualquier buque que intente cruzar, mientras Washington mantiene un contrabloqueo naval que restringe la navegación de barcos con origen o destino en puertos iraníes. El resultado es una reducción superior al 95 % del tráfico en una de las rutas más estratégicas del planeta, por la que normalmente transita cerca del 20 % del petróleo y del GNL mundial. Esta interrupción ha convertido la actual crisis en la segunda mayor ruptura de suministro de hidrocarburos de la historia, según las cifras citadas, con un golpe directo a la estabilidad económica de países dependientes de las importaciones energéticas.

Impacto global y dilemas para la seguridad energética

La búsqueda de contratos a largo plazo entre QatarEnergy y exportadores de Estados Unidos revela hasta qué punto el sistema energético internacional depende de unos pocos cuellos de botella geopolíticamente frágiles. Mientras Ras Laffan permanece parcialmente inoperativa durante al menos tres años y el estrecho de Ormuz sigue bloqueado por Irán y Estados Unidos, los consumidores finales se exponen a un escenario de precios de energía elevados y gran volatilidad. La diversificación de rutas y proveedores que persiguen Catar y sus clientes podría redefinir los flujos comerciales de GNL en la próxima década, pero también consolidar a Estados Unidos como proveedor de referencia en detrimento de productores cuya logística esté condicionada por conflictos regionales.