Domingo 18 Octubre 2026
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Canadá: La batalla por los miles de millones de Alberta y el costo real de su posible independencia

Hasta 283 000 millones de dólares estadounidenses en costos de transición y una deuda adicional que podría alcanzar los 333 000 millones de dólares canadienses son las cifras que pesan sobre el referendo que Alberta celebrará el lunes 19 de octubre, en el que sus residentes decidirán si quieren avanzar hacia un futuro referéndum vinculante de independencia de Canadá.

Manifestantes en Alberta impulsan la independencia ante un costoso y divisivo debate económico
Manifestantes ondean banderas azules de Alberta en un acto separatista previo al referendo del 19 de octubre, que preguntará a los residentes si desean avanzar hacia una consulta vinculante de independencia de Canadá, en medio de un duro pulso por los costos económicos y fiscales de la secesión. (Foto: Reuters)
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Un referendo consultivo atravesado por cálculos millonarios

Aunque la votación no definirá todavía un "quedarse o irse", el resultado será una prueba crucial para la unidad canadiense. La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, se opone a la independencia y advierte que la provincia podría llegar a asumir el equivalente a US$283 000 millones solo en costos de transición y desorden económico. Un informe encargado por su propio gobierno cifra los costos de separación entre 50 000 y 170 000 millones de dólares canadienses (entre US$35 000 y US$120 000 millones) en un plazo de cinco años, al tiempo que describe una lista extensa de tareas: crear agencias tributarias y de seguridad nacional, diseñar una constitución y un sistema judicial, definir un plan de pensiones y negociar la división de activos federales como parques nacionales y bases militares.

Deuda, ingresos y el temor a un golpe al bolsillo de los habitantes de Alberta

Más allá del informe oficial, la Fundación CanadaWest calcula que una Alberta independiente podría cargar con una deuda adicional situada entre 258 000 y 333 000 millones de dólares canadienses (entre US$181 000 y US$234 000 millones). Con ese peso y el impacto previsto sobre el producto interno bruto provincial, el centro de estudios estima que la separación reduciría, en promedio, el ingreso disponible de los habitantes de Alberta en un 5,8 %. Para Lennie Kaplan, exfuncionario de finanzas de la provincia, el riesgo es innecesario: a su juicio, «¿por qué tenemos que crear toda esta incertidumbre que podría afectar y perjudicar la situación fiscal de la provincia en el futuro? ¿Por qué no trabajamos dentro de Canadá para abordar estos problemas?». Kaplan subraya que, además de asumir parte de la deuda nacional de Canadá, Alberta debería financiar estructuras enteras del Estado que hoy están cubiertas por Ottawa.

Una provincia rica en petróleo que se siente explotada por Ottawa

El choque no es solo contable. Los separatistas sostienen que Alberta subsidia al resto del país y que su riqueza energética se disuelve en las arcas federales. Con vastas arenas bituminosas cerca de Fort McKay y reservas de petróleo consideradas las cuartas más grandes del mundo, Alberta alberga el principal sector petrolero y gasífero de Canadá. El petróleo crudo alcanzó un valor de exportación de US$100 000 millones en 2025, en su mayoría vendido a refinerías estadounidenses. Desde 1965, la provincia no ha recibido pagos de compensación federales, mientras disfruta del PIB per cápita más alto del país. Cálculos de Tegan Hill y Nathaniel Li, economistas del Fraser Institute, indican que la contribución neta de Alberta a Ottawa entre 2007 y hoy asciende a 322 000 millones de dólares canadienses (unos US$226 000 millones), alrededor de 17 000 millones de dólares canadienses por año. «Eso es casi cuatro veces más que en la Columbia Británica, y más de cuatro veces más que en Ontario», señala Hill, para quien la provincia actúa como gran financiador del resto de Canadá.

Promesas de superávits y recortes fiscales frente a advertencias de sobreestimación

Sobre estos datos se apoyan grupos como el Proyecto de Prosperidad de Alberta, uno de los principales motores de la campaña separatista. Su plan fiscal asegura que, si dejara de pagar impuestos federales, la provincia podría ahorrar hasta 47 000 millones de dólares canadienses (US$33 000 millones) al año. Reconoce nuevos gastos inevitables en defensa, diplomacia y administración central, que estima en 31 600 millones de dólares canadienses (US$22 210 millones) anuales, a sumar a los aproximadamente 75 000 millones de dólares canadienses (US$53 000 millones) que ya destina a servicios como salud y educación. Incluso con esos desembolsos, proyecta un superávit de entre 24 000 y 46 000 millones de dólares canadienses (entre US$17 000 y US$32 000 millones) al año y promete recortes de impuestos superiores a 10 000 dólares canadienses (unos US$7 000) por contribuyente. Sin embargo, varios economistas cuestionan la falta de claridad metodológica y advierten que estas cifras probablemente sobrestiman las ganancias netas de una independencia, en particular si la separación prolonga la incertidumbre política y ahuyenta inversiones clave.

Una minoría intensa, una larga historia de alienación y el fantasma del Brexit

Las encuestas sugieren que entre 20 % y 25 % de los habitantes de Alberta votaría por avanzar hacia un referendo vinculante, con apoyo concentrado entre votantes jóvenes, rurales y conservadores. La campaña separatista no es improvisada: durante el último año se organizaron asambleas ciudadanas en toda la provincia y una petición de secesión logró más de 300 000 firmas. Detrás late una sensación de "alienación occidental" frente a las decisiones de Ottawa, alimentada por años de oposición ambiental y política a nuevos oleoductos, por una década de gobierno liberal federal y por el rechazo de sectores conservadores a las restricciones impuestas durante la pandemia de covid. Mientras separadores como Keith Wilson sostienen que «la economía de Alberta es única» y que la provincia tiene «la gente, las instituciones y la infraestructura para sobresalir», otros economistas recuerdan el precedente del Brexit: un informe reciente atribuye al Reino Unido una caída del 6 % de su economía tras la salida de la Unión Europea. Si Alberta registrara un deterioro similar, la contracción podría rondar los 62 000 millones de dólares canadienses anuales y eliminar cerca de 175 000 puestos de trabajo, un escenario que pone en juego no solo la identidad política de la provincia, sino el nivel de vida futuro de sus residentes.