Miércoles 4 Noviembre 2026
.:: Internacionales ::.

Estados Unidos: Brightline, el tren privado entre Miami y Orlando que acumula más de 200 muertos y dudas sobre su seguridad

Más de 200 personas han muerto desde 2017 en las vías del tren Brightline que conecta Miami y Orlando, de acuerdo con una investigación conjunta de Miami Herald y WLRN y con datos de la Autoridad Federal del Ferrocarril de Estados Unidos. Con 24,55 muertes por cada millón de millas recorridas, el servicio privado es presentado por esos medios como la línea más letal entre los principales ferrocarriles del país.

Restos de un auto tras colisión con un tren Brightline en el sur de Florida
Un agente de policía inspecciona los restos de un automóvil tras ser arrollado por un tren Brightline en el sur de Florida, en uno de los numerosos cruces a nivel que atraviesan zonas densamente pobladas entre Miami y Orlando, donde se han registrado más de 200 muertes desde 2017. (Foto: Joe Cavaretta / Getty)
Internacionales

Una mortalidad sin precedentes en el tren que prometía modernizar Florida

El proyecto de Brightline, impulsado por inversores privados como Wes Edens para unir Florida con un tren rápido y cómodo entre Miami y Orlando, se inauguró como símbolo de modernización en un estado dominado por el automóvil. Desde 2017, la investigación de Miami Herald y WLRN documentó 194 muertes hasta 2025, a las que se añaden otras 14 en 2024 según la Autoridad Federal del Ferrocarril de Estados Unidos. El índice de 24,55 muertes por millón de millas recorridas sitúa a la línea como la más mortal entre los principales ferrocarriles del país, pese a que la empresa insiste en que su infraestructura cumple la normativa y que la seguridad es su máxima prioridad.

Versiones enfrentadas: temeridad individual o fallos de diseño urbano

La dirección de Brightline sostiene que las muertes responden a la conducta de conductores y peatones, así como a suicidios. En 2018, el presidente de la compañía, Patrick Goddard, declaró ante un comité del Congreso de EE.UU. que “cada persona que ha muerto en nuestro ferrocarril o había elegido terminar con su vida o estaba bajo los efectos de las drogas”. La Autoridad Federal del Ferrocarril de Estados Unidos respalda en parte esa visión al afirmar que, hasta la fecha, todos los incidentes se deben a violaciones claras de las normas de tráfico o a comportamientos individuales temerarios y que la infraestructura de seguridad del corredor cumple la ley. Sin embargo, los reporteros de Miami Herald y WLRN revisaron 182 casos y hallaron que en 158 las víctimas eran peatones o ciclistas, y que la mayoría de las autopsias fueron catalogadas como accidentes o con causa indeterminada, lo que tensiona el relato de que se trate, sobre todo, de suicidios.

Historias detrás de las cifras: de pruebas inaugurales a víctimas vulnerables

El historial de accidentes comenzó incluso antes de la inauguración comercial. El 12 de enero de 2018, durante un trayecto de prueba lleno de invitados oficiales, el tren arrolló a Melissa Lavell, de 32 años, en Boynton Beach. Los testigos relataron que intentó cruzar la vía con su bicicleta pese a las advertencias, acostumbrada al paso lento de trenes de carga y no a los entre 130 y 200 km/h que puede alcanzar Brightline. Años después, en abril de 2024, Randy Johanson, de 62 años, murió arrollado en Micco. Sufría una discapacidad auditiva y, según WLRN, había dejado sus audífonos en casa. Inicialmente su muerte se clasificó como suicidio y después como “indeterminada”. Imágenes del propio tren mostraban que no giró la cabeza antes del impacto, y su hermano Dan cuestiona frontalmente la tesis del suicidio al subrayar que Randy había preparado su almuerzo ese mismo día y que la compañía nunca se puso en contacto con la familia.

Un trazado que atraviesa barrios densos y cruces a nivel

El recorrido de Brightline discurre por las antiguas vías del Ferrocarril de la Costa Este de Florida, alrededor de las cuales crecieron ciudades como Miami, Fort Lauderdale, West Palm Beach y Boca Raton. Hoy, unos siete millones de personas viven a ambos lados del corredor y deben cruzarlo para trabajar o estudiar. Entre Miami y Cocoa, el tren circula en paralelo a carreteras muy transitadas como la US-1 y la I-95 y atraviesa hasta 327 pasos a nivel, sin puentes ni túneles específicos, y en muchos tramos casi sin separación física entre la vía y el entorno urbano. El especialista en seguridad del transporte Ian Savage, de la Universidad del Noroeste en Illinois, califica esta combinación de trenes rápidos y multitud de cruces cercanos como “una mezcla tóxica” y considera que numerosos pasos debieron cerrarse. El contraste es evidente al norte, entre Cocoa y Orlando: allí el trazado está completamente vallado, los trenes pasan por puentes y pasos elevados, y la investigación periodística no registró ninguna muerte.

Presión social, críticas al discurso corporativo y sombra financiera

La reportera del Miami Herald Brittany Wallman afirma que, cuando empezaron las muertes, la empresa “siempre denigraba” a las víctimas, catalogándolas como intrusos que invadían ilegalmente las vías o como suicidas, una narrativa que otros medios replicaron hasta que la investigación la puso en duda. En un comunicado a BBC Mundo, Brightline respondió que la seguridad es su máxima prioridad y que “ninguno de los incidentes en la vía ha sido consecuencia de un manejo inapropiado de los trenes por parte del personal de Brightline o de fallos en nuestro equipamiento o infraestructura”. Paralelamente, la compañía afronta problemas financieros: diversos reportes señalan retrasos en el pago de intereses de su deuda y, en julio, la agencia Fitch rebajó la calificación de sus bonos al estimar una muy alta probabilidad de impagos. Brightline asegura que está trabajando con sus socios en opciones para fortalecer su balance y garantizar el éxito a largo plazo, mientras comunidades locales y expertos reclaman transformaciones profundas en el diseño del corredor para que el tren que aspiraba a revolucionar el transporte en Florida deje de ser asociado ante todo con su mortalidad.