Martes 29 Septiembre 2026
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Brasil: Lula ordena cerrar 506 webs ilegales de apuestas deportivas y abre un pulso con los clubes

506 páginas web de apuestas deportivas han sido eliminadas por el Gobierno brasileño tras un decreto del presidente Luiz Inácio Lula da Silva que prohíbe esta actividad digital en el país. La medida, coordinada desde Brasilia por los ministerios de Justicia y de Hacienda, apunta directamente a plataformas que operaban de forma irregular en Brasil.

Lula anuncia la eliminación de 506 webs ilegales de apuestas deportivas en Brasil
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un acto oficial en el que se enmarca el anuncio de la eliminación de 506 páginas web de apuestas deportivas ilegales y la prohibición de esta actividad digital, una medida coordinada por el Gobierno brasileño con sus ministerios de Justicia y de Hacienda. (Foto: EFE)
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Un decreto contundente contra un negocio multimillonario

El Gobierno brasileño detalló que la ofensiva busca “interrumpir” el acceso a las casas de apuestas sin autorización e “impedir” la aparición de nuevos espacios de juego en línea. El paso decisivo fue la firma, el viernes anterior, de un decreto por parte de Luiz Inácio Lula da Silva que veta las apuestas deportivas digitales. El presidente justificó la decisión al compararlas con la adicción a la droga y subrayar su impacto en la economía familiar, en un momento en que el sector movía cifras enormes: solo en 2025, unos 25 millones de brasileños apostaron alrededor de 220 600 millones de reales, mientras la recaudación tributaria asociada rondó los 9 000 millones de reales, según los datos oficiales difundidos.

Justicia y Hacienda presionan a las grandes tecnológicas

La estrategia no se limita al cierre de 506 páginas web. Los ministerios de Justicia y de Hacienda buscan consolidar un cerco regulatorio y financiero a las plataformas no autorizadas. Para ello han propuesto reunirse con representantes de Meta, Google y TikTok a fin de retirar la publicidad de empresas de apuestas deportivas que no cumplan las nuevas reglas. El objetivo declarado es cortar la visibilidad y el flujo de nuevos usuarios hacia operadores irregulares, al tiempo que se refuerza el mensaje político de que la actividad queda prohibida en el entorno digital brasileño. Esta coordinación institucional marca un salto cualitativo en la forma en que el Gobierno brasileño intenta controlar un mercado que hasta ahora se expandía con escaso control efectivo.

Choque frontal con los clubes y dudas económicas

La abrupta prohibición ha desatado una reacción inmediata de los equipos de fútbol de primera división, muchos de ellos patrocinados por marcas del sector. Los clubes han advertido de que la supresión de las apuestas deportivas digitales amenaza su salud financiera, al recortar de golpe una fuente esencial de ingresos comerciales. Aunque el Gobierno brasileño sostiene que el decreto responde a un problema social vinculado a la ludopatía y al endeudamiento de las familias, el choque con el negocio del fútbol profesional es evidente. Desde el Ejecutivo se insiste en que Luiz Inácio Lula da Silva está evaluando fórmulas de apoyo económico para amortiguar el golpe en las cuentas de las entidades deportivas, pero sin ofrecer todavía detalles concretos sobre los mecanismos de compensación.

Un movimiento político en plena campaña y un futuro incierto

La decisión llega a poco más de una semana de unas elecciones en las que Luiz Inácio Lula da Silva aspira a la reelección, lo que confiere a la ofensiva contra las apuestas deportivas ilegales una clara lectura política. El Gobierno brasileño presenta el cierre de 506 webs como una respuesta firme ante los abusos del juego en línea y como una defensa de las familias endeudadas, mientras aguarda la reacción de la población y de los clubes antes de perfilar ajustes regulatorios o posibles excepciones. El siguiente paso será comprobar hasta qué punto la colaboración con Meta, Google y TikTok reduce de verdad la presencia publicitaria de las casas de apuestas y si el bloqueo digital es sostenible a largo plazo sin abrir grietas en la financiación del deporte profesional brasileño.