Miércoles 4 Noviembre 2026
.:: Internacionales ::.

Brasil: Nueva ley endurece control estatal y busca industrializar la explotación de tierras raras

Brasil aprobó una nueva ley para regular la explotación de tierras raras que refuerza el poder del Ejecutivo de Brasil sobre un recurso clave para la electrónica y la energía renovable, crea el Consejo Nacional para la Industrialización de Minales Críticos y Estratégicos y ofrece incentivos fiscales a empresas que procesen y fabriquen imanes o baterías dentro del país, según el Senado de Brasil.

Brasil refuerza control estatal e incentivos fiscales sobre la explotación de tierras raras.
Vista de una operación minera en Brasil, país que acaba de aprobar una ley para explotar y proteger sus tierras raras, fortaleciendo el rol del Ejecutivo de Brasil y creando el Consejo Nacional para la Industrialización de Minales Críticos y Estratégicos para regular inversiones extranjeras en el sector. (Foto: Radio Francia Internacional)
Internacionales

Brasilia blinda el control sobre los minerales estratégicos

La norma, respaldada tanto por el oficialismo como por la oposición, otorga al Ejecutivo de Brasil la facultad de vetar acuerdos con compañías extranjeras cuando, a su juicio, estos puedan afectar la seguridad económica o geopolítica del país. El texto también reserva al gobierno el derecho de aprobar cualquier modificación en el control societario de las empresas que operen en el sector de minerales críticos, un área donde las tierras raras se consideran pieza central de la transición energética y la industria tecnológica.

Transferencia de tecnología y fin del rol de mero exportador

Durante el debate legislativo, el senador Eduardo Braga, relator del proyecto, admitió que Brasil no cuenta todavía con las capacidades técnicas necesarias para procesar plenamente estos elementos al afirmar que “no tenemos la tecnología. Necesitamos asociarnos y garantizar la transferencia de tecnología para la nación brasileña”. Esta posición coincide con la línea del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que acepta la inversión extranjera siempre que el valor agregado y el procesamiento se realicen en territorio nacional y no se limiten a exportar materias primas.

Consejo nacional para filtrar inversiones y definir vetos

La ley crea el Consejo Nacional para la Industrialización de Minales Críticos y Estratégicos, un organismo que decidirá qué empresas pueden invertir en el sector y cuáles serán vetadas en función de criterios de interés nacional. Este nuevo ente se convertirá en la puerta de entrada institucional para corporaciones, incluidas las empresas estadounidenses que ya han mostrado un fuerte interés en el potencial geológico brasileño, particularmente relevante porque China y Brasil concentran hoy las mayores reservas de tierras raras a nivel mundial.

Incentivos fiscales a cambio de industrialización local

Además de los controles, el marco legal incorpora un paquete de incentivos fiscales destinado a empresas que utilicen tierras raras para fabricar imanes o baterías en Brasil, con el objetivo de impulsar una cadena industrial interna vinculada a la movilidad eléctrica y la electrónica avanzada. Según la exposición de motivos, se busca atraer capital extranjero que acepte instalar plantas y transferir conocimiento, en lugar de reproducir el patrón histórico de exportación de recursos sin procesamiento local.

De commodities minerales a plataforma de desarrollo

El diputado Arnaldo Jardim, también relator de la propuesta, defendió que “Brasil no puede ser un mero exportador de commodities minerales. Debe tener una estrategia política, la determinación de agregarles valor, procesarlos, transformarlos y utilizar este atributo geológico como un claro instrumento para el desarrollo”. Con esta ley, el país intenta reposicionarse en la cadena global de suministros de tecnología limpia, al tiempo que reduce vulnerabilidades asociadas a la dependencia de proveedores externos de alto peso geopolítico como China, y abre una etapa en la que el uso de las tierras raras será un termómetro de su capacidad real para convertir ventaja geológica en poder industrial y tecnológico.