Golpe a la red petrolera iraní en un corredor clave
En su comunicado, el Comando Central de Estados Unidos afirmó que los tres petroleros conformaban “una red clandestina multimillonaria” destinada a financiar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y a sus aliados en Oriente Medio. Uno de los buques fue impactado cerca de la isla de Kharg, a unos 15 millas náuticas (24 km) de la costa iraní, por donde transita alrededor del noventa por ciento del petróleo crudo de Irán a través de una terminal conectada por oleoductos con el continente. Otros dos petroleros fueron alcanzados cerca del estrecho de Ormuz y en el golfo de Omán, según la versión estadounidense.
Confirmación iraní, daños materiales y una guerra económica declarada
Los medios estatales iraníes, entre ellos la emisora IRIB, confirmaron que fuerzas de Estados Unidos atacaron tres petroleros, incluido uno cerca de Kharg. De acuerdo con IRIB, no se registraron víctimas en ese buque y el sistema de refrigeración logró apagar el fuego en aproximadamente una hora. En el golfo de Omán, IRIB señaló que las tripulaciones de los dos buques cisterna fueron evacuadas a tierra en botes salvavidas; uno se encontraba vacío y el otro transportaba petróleo. Teherán, sin embargo, no reconoció de inmediato los ataques denunciados por Washington contra el portaaviones y el destructor estadounidenses, lo que deja sin verificación independiente los presuntos lanzamientos de misiles balísticos atribuidos al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Trump endurece el tono mientras se erosiona el alto el fuego
El presidente Donald Trump declaró el martes que Estados Unidos había lanzado un nuevo “ataque muy fuerte” contra Irán y sostuvo que la reanudación de los combates no se prolongaría “demasiado tiempo”. El alto el fuego de 60 días entre Washington y Teherán expiró el mes pasado sin avances diplomáticos visibles, y días después Trump anunció medidas económicas “más duras” contra Irán y contra cualquier país que lo apoye o haga negocios con él. Desde el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel han llevado a cabo ataques de gran alcance contra territorio iraní, mientras Teherán respondió golpeando objetivos en Israel, bases estadounidenses y estados aliados del Golfo, además de restringir de facto el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía marítima crítica para el comercio energético mundial.
Represalias regionales y acusaciones de crimen de guerra
Como parte de esta escalada, Irán respondió a ataques previos alcanzando objetivos de Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait y Jordania, según la cronología recogida por las autoridades estadounidenses. En paralelo, la organización humanitaria Media Luna Roja iraní informó que la metralla de un misil impactó una boda celebrada en una casa de Sirik, en el sur de Irán, provocando la muerte de al menos cuatro personas, entre ellas dos niños. Teherán calificó el hecho como “crimen de guerra”. Ante estas denuncias, el vicepresidente estadounidense JD Vance se declaró “sumamente escéptico” sobre la responsabilidad de Washington, aunque prometió una investigación oficial. La ausencia de información independiente sobre el origen del misil mantiene abiertas dudas sobre la cadena de mando detrás de ese ataque y refuerza el clima de desconfianza cruzada.
Un estrecho militarizado que presiona al bolsillo global
El estrecho de Ormuz se ha consolidado como epicentro de la confrontación: Irán busca aumentar su control sobre este corredor, mientras Estados Unidos advierte que no tolerará amenazas a la libertad de navegación. Los ataques contra petroleros vinculados a Irán muestran que Washington está dispuesto a golpear directamente los flujos con los que, según el Comando Central de Estados Unidos, se financia al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. El almirante Brad Cooper lanzó una advertencia explícita al afirmar que, si sus buques son atacados, impondrán “un coste económico aún mayor” destruyendo la “limitada y vulnerable flota petrolera” iraní. Esta dinámica convierte cada incidente en el Golfo de Omán o cerca de Kharg en un factor inmediato de tensión sobre los precios de la energía y, para Trump, en un desafío político interno adicional de cara a las elecciones de mitad de mandato, con consumidores estadounidenses expuestos al encarecimiento del combustible por una guerra que se libra a miles de kilómetros de sus costas.