La iglesia, que se había convertido en refugio para decenas de familias desplazadas por los intensos bombardeos, fue alcanzada por proyectiles en medio de una escalada militar que ya ha causado miles de víctimas en la Franja. Testigos informaron que el impacto fue directo sobre un área donde se alojaban civiles, incluyendo ancianos, mujeres y niños.
El Patriarcado Latino de Jerusalén confirmó la gravedad de la situación y denunció el ataque como una violación al derecho internacional humanitario, al señalar que los templos religiosos deben ser respetados como lugares de protección y asistencia, especialmente en tiempos de conflicto.
El padre Gabriel Romanelli, quien se encontraba en el recinto en el momento del ataque, resultó herido pero su estado es estable, según fuentes eclesiásticas. Romanelli ha sido una figura clave en el acompañamiento espiritual y humanitario de la comunidad cristiana de Gaza, una minoría cada vez más vulnerable en el contexto del conflicto.
La Santa Sede expresó su profunda preocupación por lo ocurrido y llamó al cese inmediato de la violencia, reiterando el llamado al diálogo y a la protección de los civiles, sin distinción de credo ni nacionalidad.
Este nuevo hecho se suma a una creciente lista de daños colaterales sufridos por la población civil en Gaza, mientras se intensifica la ofensiva militar y se agrava la crisis humanitaria en la región.
