Miércoles 4 Noviembre 2026
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Argentina: La primera marcha de morosos expone el colapso del crédito familiar y la respuesta de Milei

Más de 20 millones de argentinos tienen deudas y unos 6 millones están en mora, según datos del Banco Central y de la consultora Analytica. En este escenario, el 20 de agosto se realizó en la Plaza de Mayo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la primera marcha de ciudadanos endeudados contra la decisión del gobierno de Javier Milei de no intervenir en lo que define como “un asunto entre privados”.

Protesta en Plaza de Mayo contra el endeudamiento masivo de familias en Argentina
Manifestantes se concentraron en la Plaza de Mayo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 20 de agosto para denunciar el endeudamiento masivo de los hogares y reclamar mecanismos de alivio frente a las deudas impagas, en rechazo a la postura del gobierno de Javier Milei de tratarlo como un conflicto entre privados. (Foto: Getty Images)
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Una marcha inédita y un conflicto político abierto

La movilización en Plaza de Mayo fue convocada por la Central General de Trabajadores (CGT) y respaldada por agrupaciones como Endeudadxs Organizados, que reclamaron una emergencia crediticia nacional y límites a las tasas de interés. La protesta apuntó directamente a Javier Milei, quien atribuyó el aumento de deudores al consumo de televisores durante el Mundial de Fútbol y preguntó en La Nación+ si “les pusieron una pistola en la cabeza” a quienes se endeudaron. La Presidencia de la República Argentina no respondió a los pedidos de comentarios sobre estas declaraciones al momento de la publicación. Para personas como Eliana Yaynes, que celebró el triunfo de Milei hace dos años y hoy arrastra varios créditos por un monto que ella estima en unos 10 millones de pesos, esas explicaciones resultan degradantes porque reducen decisiones de supervivencia a simples caprichos de consumo.

Morosidad récord y caída del ingreso: radiografía de una economía asfixiada

De acuerdo con el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el verdadero núcleo del problema no son los 20 millones de endeudados, sino los 6 millones de morosos con al menos 90 días de atraso. Su director, Hernán Letcher, sostiene que aproximadamente un 55 % de estos casos —unos 3,5 millones de personas— está en situación técnicamente irrecuperable. Los bancos y consultoras relevados indican que cerca del 90 % del atraso en tarjetas de crédito corresponde a compras en supermercados, principalmente alimentos, lo que muestra que gran parte del endeudamiento se usa para cubrir necesidades básicas y no bienes durables. Letcher vincula estas cifras a la fuerte caída del ingreso real: en la Ciudad de Buenos Aires calcula subas del 2 000 % en el subte, 1 800 % en el tren y 850 % en servicios, frente a salarios que apenas mejoraron alrededor de un 300 %, lo que empuja a millones a financiar luz, gas o transporte con crédito caro y a encadenar nuevas deudas cada mes.

Historias de deudas “impagables” y salud quebrada

Detrás de las cifras aparecen trayectorias personales que muestran cómo el endeudamiento se vuelve una trampa. Iván Venencio, que combinaba un salario formal con ingresos como conductor de aplicaciones, pasó de facturar alrededor de 1,8 millones de pesos mensuales en 2021 a menos de 1 millón mientras el alquiler y las tarifas seguían subiendo. Para sostener los gastos familiares, él y su pareja acumularon deudas en varias tarjetas: unos 10 millones de pesos en cada una de las suyas y otros 8 y 9 millones en las tarjetas de ella. Tras un encadenamiento de eventos críticos —muerte de un familiar, pérdida de embarazo, licencias médicas, incendio del auto de trabajo— la pareja terminó sin empleos estables y con una deuda que Iván califica como impagable. “Ya ni intentamos refinanciar la deuda porque es impagable”, resume. Eliana Yaynes relata un derrotero similar: desplazada a empleos peor remunerados, con la tarjeta de su padre y billeteras virtuales como salvavidas, vio cómo las “cuotitas” se convertían en una bola de nieve. A finales de 2025 dejó de pagar su cobertura de salud privada; en enero fue diagnosticada con cáncer de mama y hoy debe elegir qué cuota médica antigua abona cada mes para no perder el tratamiento.

Fintech, cobranzas agresivas y la escalada hacia el delito

El informe de CEPA describe una precarización escalonada de la deuda. Tras seis meses de mora, los bancos pueden renegociar, cortar el crédito o vender la cartera a agencias de cobranza, que según Letcher recurren a llamadas permanentes y estigmatización del deudor. Quienes quedan fuera del sistema bancario acuden a billeteras virtuales y fintech, que surgieron como servicios ágiles para un país con alta informalidad laboral: estas empresas ofrecen créditos en minutos desde el teléfono y se presentan como herramientas de “inclusión financiera”, pero enfrentan niveles de morosidad más elevados y también venden sus carteras a firmas de cobro especializado. El tercer escalón, advierte el economista, son los prestamistas informales vinculados en algunos casos a estructuras de narcomenudeo, con tasas sin regulación y métodos violentos. El ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, afirmó a medios locales que se duplicaron homicidios, intentos de homicidio y amenazas ligados a deudas con estos grupos, con familias que empiezan pidiendo 1 millón de pesos y en pocos meses deben 25 millones.

La disputa por la emergencia crediticia y el futuro de los hogares endeudados

Desde Endeudadxs Organizados, su vocero Fernando Moyano apunta a tres obstáculos para quienes quieren pagar y no pueden: tasas “abusivas” en bancos y billeteras virtuales, salarios por debajo de la inflación y tarifas muy por encima de la suba de precios general. El grupo exige que el Congreso declare una emergencia crediticia nacional, fije límites claros a los intereses y reconozca oficialmente la crisis. La consultora Analytica coincide en que el salto y la volatilidad de las tasas de interés durante la gestión de Javier Milei, en contraste con una política fiscal de “motosierra” constante, incrementaron la carga financiera sobre las familias justo cuando caían sus ingresos. Mientras el gobierno insiste en que se trata de relaciones privadas entre deudores y acreedores, la masificación de la mora, la expansión de las financieras digitales y el avance de prestamistas ligados al delito muestran que el problema ya desborda el ámbito individual y se proyecta como uno de los ejes centrales de la estabilidad social y económica argentina en los próximos años.